En la gran obra titulada «Tesoro de la Lengua Castellana o Española», de la que fue su autor Sebastián de Covarrubias Orozco (Madrid 1611), se define la dolencia antiguamente conocida como «5. Gota coral. Es una enfermedad, que por ser como gota que cae sobre el corazón le dieron este nombre… Y porque a quien primero acomete es al corazón, le llamamos gota coral y mal de corazón y mal caduco, porque derrueca al punto de su estado al hombre a quien da…». Lo que es lo mismo que la epilepsia, caracterizada por los accesos repentinos que siente el enfermo, con desmayos y convulsiones.

Acaban de cumplirse trescientos y sesenta y tres años de la obligación del maestro cirujano Juan de los Rios, vecino de Betanzos, de curar en un plazo de dos meses a Juan Vidal el mozo, vecino de Santa María de Miño, de la enfermedad que padece de gota coral o epilepsia, con las condiciones comprometidas en la escritura formalizada por ante escribano, en Betanzos el 1º de mayo de 1663, redactada del tenor siguiente: «… El maestro Juan de los rrios ceruxano rresidente y becino al presente desta Ciudad… y de la otra Pedro bidal becino de Santa Maria de Miño y dixeron que por quanto el dicho Pedro bidal tiene un yxo llamado Juan Bidal que bive y rreside en su casa como tal, el qual se dice ser enfermo de gotacoral (sic) que es enfermedad ynpertina de que procede quitar los elementos y los cinco sentidos naturales que permaneçe al selebro a la fundaçion del cuerpo cosa de que no se podia remediar sin que se apliquen las medecinas y lo mas necesario y para que tenga el medio conveniente mediante la boluntad de Dios nuestro Señor, de que el dicho maestro Juan de los rrios dijo que preçediendo las medecinas y beneficios tocantes al efeto rreferido, dijo se obligava y obligo quanto puede y con derecho deve de que asistiendo el dicho Juan bidal el moço a beneficio de dicha cura dos meses, que an de correr y contar desde el dia de la fecha desta, con lo qual el dicho maestro Juan a de poner todas las medecinas y medicamentos necesarias, sin que el dicho Pedro bidal aya de pagar ninguna cosa dello… y por rracon de dicho trabaxo y ocupacion… le a de dar y pagar saliendo la cura perfeta y de manera que este sano… trescientos y cinquenta reales de Vellón…». Firmado y rubricado (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 312, sin foliar, del escribano Domingo Díaz Hermida del número y Ayuntamiento de Betanzos).
La cantidad señalada a satisfacer por Pedro Vidal, sería efectuada en tres plazos, el primero el siguiente 1º de agosto, dos tercias partes el 1º de septiembre y la otra a fin del mes de diciembre del mismo año 1663. Por esta época era general proceder de los vecinos más cercanos a Betanzos, capital de la Provincia de su nombre, el acudir a los servicios médicos que únicamente se prestaban en las ciudades más próximas, y que contaban con la profesionalidad y prestigio de que carecían las feligresías del entorno.