Pago de naipes y penas por tener tableros públicos de juego en Betanzos a fines del siglo XVI ( I )

Manufactura de naipes por Weigel en 1699.

En El Tesoro de la Lengua Castellana o Española de Sebastián de Covarrubias, editado en Madrid en 1611, se define la «Baraja… Los que juegan a los naipes 3. llaman baraja el número dellos con que juegan, por ser ocasión de contender unos contra otros, deseando cada uno ganar, 4. y el revolver unos naipes con otros llaman barajar…». Los naipes o cartas tan utilizados desde la antigüedad para pasar el tiempo, bien en compañía o en solitario, y tanto como disfrute personal como para jugar en tableros públicos por dinero, e implantación de tableros en casas de particulares que a causa de las disputas y escándalos que se generaban en las partidas, fueron prohibidos por ordenanzas y mandatos de la Justicia y Regimiento de la Ciudad de Betanzos, como vamos a ver.

Sobre el comercio de naipes, nos topamos con una curiosa carta de pago por ante escribano, de fecha 2 de enero de 1585, por la que Jácome Folon vecino de la ciudad de Mondoñedo  reconoce haber recibido el importe de las baraxas de naipes que le había vendido al mercero Bartolomé Martínez, vecino de la ciudad de Betanzos, y escritura redactada del tenor siguiente:

«[Encabezamiento]. carta de pº (pago) de brme (Bartolomé) mtz (Martínez).

En el arrabal dela ciudad de betanços a dos dias del mes de henero de mill E quiºs y ochenta y cinco años, En presencia de mi scvno (escribano) E tesºs (testigos) paresçio presente Jacome Folon vecino de la ciudad de mondoñedo, E dixo que para En parte de pago delas baraxas de naipes que El avia dado y Entregado a brtme martines, mercero vecino desta dha ciudad para que vendiese, confesaba y confeso aber del Reszibido ducientos y treinta y nuebe ducados en Reales delos quales por Raçon delo suso dicho se dava E dio por pago y contento a toda su boluntad, por quanto confeso averlos Reszibido antes de aora y Renuncio la lei y Exsecion de la numeratae pecunya y las leys de la prueba E paga E las demas leyes En Contº (contrario) y Se Entiende de que hesta carta de pago y otras que antes dela data de esta El dho Jacome Folon aya dado al dho brtme martines por Racon delos dhos naipes hesta y Ellas todas sean y se entiendan ser todas una dela dha suma, y aliende Prometio y se Obliga en forma con su Persona E bienes muebles e Raizes abidos E por aver que los dhos duçientos E treinta E nuebe duºs (ducados) no le seran mas Pedidos ni demandados a El ni a sus herederos… y porque no savia firmar rrogo a un tsº (testigo) firme por el de su nombre, hestando presentes por teºs (testigos) Juº (Juan) bez (Vázquez) de Lago scvno de su magd vº (vecino) de la dicha ciudad, E Juº Ruis de Echanagucia abitante en la ciudad de la coruna, E andres martines vecino de la ciudad de mondoñedo y otros, E yo scvno que doi ffe conozco El Otorgante.[Firmado]. Juan Vasquez de Lago scrvno.[Rúbrica]. Paso ante mi. [Firmado]. Alvaro Fresco scrvno .[Rúbrica].» (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 42, folio 23, del escribano Álvaro Fresco de Solloso del número de Betanzos).

El lugar donde se otorga la escritura antecedente no es otro que el Arrabal del Campo de la Feria, actual Plaza de los Hermanos García Naveira. En cuánto a la cantidad de 239 ducados que reconoce haber recibido el mindoniense Jácome Folon como pago por los naipes, ascendía al cambio de 2.629 reales, igual a 89.386 maravedís. Por aquella época en la compra al por mayor la docena de barajas de naipes valía alrededor de  6 reales, y la venta al público por menudo entre dos o tres reales la unidad.

El mercero Bartolomé Martínez estaba casado con Lucía López y habitaban en la Plaza del Payo Fermoso, lugar muy concurrido por los mercados que en ella se celebraban. Era tío del mercader Juan Martínez a quien dejó por su heredero y éste abuelo del escribano don Alonso Vázquez de Aguiar y Lobera, del ilustre linaje de Aguiar, que en unión de su madre doña María Martínez de Parga, llevaban en foro del monasterio de Santo Domingo de Betanzos la casa nº 23 de la Rúa do Castro, habitada por el sobredicho su abuelo, edificio que ardió completamente en el incendio general que padeció la ciudad de Betanzos en 1616, y que en razón a una cláusula que el citado Bartolomé había hecho en favor de su mujer, don Alonso se dispone a pagar por el solar el importe de la tasación que señalen los peritos (En nuestra obra Morfología Urbana de Betanzos de los Caballeros- Intramuros- Aproximación documental, tomo I, págs 59 y 166. Edición propia 2023).

(Continuará)