• Marcos Mazás, maestro aguardentero del siglo XVII

    Publicado en Betanzos e a súa Comarca el 01/06/2004. Página 38.

    AlambiqueLa venta de la mitad del “edifiçio de açer agua ardiente” de Betanzos, efectuada el 15 de junio de 1618 por el francés Antoni Ricard a su buen amigo Marcos Mazás, ambos vecinos de dicha ciudad, le permitiría a este último no sólo continuar en el oficio de aguardentero, sino alcanzar con el paso del tiempo el grado de “maestro de agua ardiente”, lo que era lo mismo que llegar a dominar la técnica y el arte de la destilación, y entender hasta lo magno en las agudezas del olfato y del gusto, indispensables sentidos para todo buen “poteiro”.

    Los fuertes lazos de amistad entre Ricard y Mazás se mantuvieron en lo futuro, hasta el punto de participar en algunas transacciones mercantiles en calidad de testigos. El 7 de marzo de 1626, Antoni Ricard se compromete a pagar al doctor Antonio Rodríguez de Lago,¹ Teniente de Corregidor de la ciudad de Betanzos, veintitrés ducados, tres reales y un cuartillo

    “por rraçon de quarenta y seis millares y seiscientos de fruta de pero pardo que en el dicho preçio le conpró a precio cada millar de medio ducado…” (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 219, folio 27, del escribano de Betanzos Lorenzo Ponte y Andrade).

    Por esta escritura de obligación el pago se vería aplazado hasta el siguiente primero de abril, y se firmaría en presencia de Marcos Mazás, Rodrigo López de Aro y Andrés Felpeto, testigos de la operación.²

    La primera cita en la que figura Marcos Mazás como “maestro de agua ardiente”, se encuentra en una escritura de obligación fechada en Betanzos el 14 de septiembre de 1630.³ El 28 de septiembre de 1635, realiza una compra de vino al mismo Regidor anterior, y se compromete a que:

    “dará y pagará al dotor Rodriguez de Lago, vezino de la dicha ciudad… ciento quarenta reales y quinze maravedis de moneda de bellon, los quales son por razon de tres pipas de vino que el bendió a precio de siete maravedis cada azumbre… y puso placo para se los dar y pagar.. en todo el mes de San Martin primero que viene deste presente año…” (Ibidem. Protocolo 26, folio 137, del escribano de Betanzos Domingo Diaz Hermida).

    Por el precio del vino se desprende que debía tratarse de vino “abotado” con destino a la destilación, puesto que el valor del vino para consumo particular y atabernado alcanzaba los veintidós maravedís el azumbre, como máximo registrado entre los contratos pertenencientes a este año.

    La actividad como aguardentero no le privaba de participar en otros negocios, como ya hemos ilustrado en el número 134 de este periódico, correspondiente al mes de enero del año en curso. El 16 de enero de 1642 son presentadas ante escribano las cuentas del hospital de Nuestra Señora de la Anunciata pertenecientes al año anterior, por su responsable el hermano Francisco Pérez, de la congregación hospitalaria de los obregones, en la que se incluye la siguiente partida:

    “Iten que pagó a Marcos Manzanas, aguardentero vecino desta çiudad, novecientos y diez y ocho marabedis que le quedo debiendo el ermano Gaspar Martinez, su antezesor, de unos puntones que le abia bendido para obras del dicho Ospital pan para su gasto, cuya cantidad se mando pagar por la Justicia y se le rresçibe en cuenta, mostró carta de pago” (Ibidem. 291, folio 109).

    El asiento antecedente nos muestra la faceta de vendedor de maderas y de pan del Sr. Mazás, que compaginaba con la fabricación de aguardiente, venta de frutas para la exportación e incluso de arrendatario de la diezma de la mar en alguno de sus ramos.

    De su matrimonio con Catalina Fernández, tuvieron por único hijo a Francisco Mazás, hermano de leche del hijo del francés Antoni Ricard y de su mujer Ana de Goya. El 9 de octubre de 1643, otorgan escritura de dote para casarlo con María López de Prado, vecina de Betanzos, en la que además del ajuar y “diez ducados de bellón”, sus padres le ceden la huerta que poseían en el Carregal poblada de árboles frutales, a libre disposición “sin que dellas de cosa ninguna al dicho Marcos Mazás” (Ibidem. 292, folio 236).

    Los años no pasaban en balde, y se ve en la necesidad de liberarse de algunas obligaciones. Por foro de la cofradía de la Santísima Trinidad, advocación del gremio de los sastres, llevaba una propiedad labradía “segun los plantó de bina el dicho Marcos Mazas”, de “dos jornales… en la montería de Ribalta” (Ibidem. 293, folio 36), que por no poder labrar entregó libre a su mayordomo Antonio Fanego Barela, el 15 de febrero de 1644, y con su consentimiento efectuó el traspaso de su derecho a Juan de Pedroso, mercader vecino de Betanzos, en la misma fecha (Ibidem. Folio 37).

    Con el traspaso anterior se inicia el potencial decaimiento económico de Marcos Mazás, quien para ayudar a su hijo Francisco y a su nuera María a formar un hogar, se ve obligado por el licenciado Juan Aba de Figueroa a concertar el alquiler de una vivienda conjuntamente con su hijo, a fin de garantizar el exacto cumplimiento de las condiciones del contrato. El 26 de abril de 1645, Francisco requiere al licenciado mediante testimonio de escribano, sobre la realidad del arrendamiento que les había hecho, a él

    “y a Marcos Mazas mi padre una morada de cassa sita en la calle que ba de la puente nueba desta ciudad para el baldoncel, en la calle de abaxo de la Cerca de la Puerta del Orro, la qual arrendo por tienpo y espacio de tres años que se empezaron a cunplir por primero de Mayo del ano de seiscientos y quarenta y quatro… en cada uno de los dichos anos veinte y seis reales no puedo bibir la dicha cassa por ser mucha la Pension della e yo no puedo pagar la bibienda della ni tengo con que pagarlos y aora tengo de contado los quince dellos prontos y como once que ya tiene recibido… le acavo de acer la paga deste año primero… por ende le pido… acuda a poner otro casero en dicha casa que la biba… porque desde luego se la desenbarga…” (Ibidem. 294, folio 80).

    Según se observa, los ingresos de Francisco eran escasos, ni había seguido el oficio de su padre, ni su actividad como labrador le procuraba mayor prodigio, tampoco parece que se preocupara de buscarse la vida, salvo de atender el cultivo de las viñas y las huertas que llevaba en arrendamiento. El 18 de noviembre de 1644 le arrienda a Juan Vázquez de Parga, como tutor y curador del menor Pedro Janeiro, una serie de viñas blancas y tintas “en la montería de Ribalta, otra en Cerdeiras de Riva, otras quatro en el monte de Mandeu a do dicen Oliveira” y una huerta en este último lugar que, como se ha visto, no producían lo suficiente como para atender el alquiler de la vivienda (Ibidem. 293, folio 147).

     

    ¹ El Oficio de Regidor Perpetuo que ostentaba el doctor Antonio Rodríguez de Lago había pertenecido al Regidor Juan Cortés, cuya viuda Catalina de Lago se lo cedió hasta la mayoría de edad de su hijo en el año 1620, contando éste seis años.
    ² Sobre el Pero Pardo y su exportación, próximamente verá la luz un trabajo específico sobre este fruto elaborado por el autor que suscribe.
    ³ Fue publicado en parte por el autor en “Betanzos e a súa Comarca”, nº 134 del mes de Enero de 2004, página 30.