• Rogativas públicas por amenaza de tempestad en 1813

    15 enero 2013 • Blog

    In memoriam de don José Marcelino Figueiras García,
    cronista oficial del ayuntamiento de Muros
    y capellán del Clínico de Santiago,
    fallecido el pasado viernes día 11,
    magnífico investigador y amigo.

    La Soledad de la iglesia de Santo Domingo, a principios del siglo XX. Foto: Antonio Núñez Diaz. Archivo del autor.Las sucesivas hambrunas y epidemias que acompañaron a la Guerra por la Independencia causarían miles de muertes, y en concreto la padecida en 1812 segaría la vida de más de 20.000 madrileños por falta de alimento (si una fanega de trigo se cotizaba a 60 reales en 1811, al año siguiente alcanzaría los 540, precio prohibitivo incluso para los acaudalados), como magistralmente ha descrito el ilustre cronista Mesonero Romanos, de reconocida sabiduría.

    Si a esta extremada situación, producto de la guerra, añadimos la adversidad de los elementos con la consabida pérdida de la cosecha, no cabe duda que se sumaban desgracias sobre desgracias. Ante semejante contingencia el pueblo de Betanzos recurriría, una vez más, a implorar la intercesión de la Virgen ante el Supremo Hacedor, para que lo librase de tanto infortunio y calmase la tempestad que se avecinaba.

    Haciéndose eco el ayuntamiento de este general sentimiento, acordaba la celebración de rogativas públicas con misa cantada, exposición del Santísimo Sacramento y la salida en procesión de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, venerada en la iglesia de Santo Domingo, según comunicaba mediante oficio dirigido al R.P. Prior del convento dominico (fray José García), con el fin de que dispusiese los actos de dicha rogativa:

    “Este aiuntamto (ayuntamiento) Constitucionl a instancia de sus Procuradores Sindicos Gens (Generales) ha acordado, mediante la Tempestad que Amenaza y que si sigue Arruinara la Cosecha, sacar en el dia de mañana 9 del Corriente y ora de 5 de su tarde la Imagen de Nra Sra. de la Soledad de ese Convento en publica Rogativa y qe por la Mañana y ora de 10 el que se Cante una Misa Solenne con el Santissimo Expto (Expuesto) el que asi permanezca hta (hasta) dha ora de las 5 de la tarde, A cuios Actos asistira el Aiuntamto. y remitira con tiempo la Cera Correspondiente. Esperando al mismo tiempo de esa Sta Comunidad Contribuira por su parte a un fin tan piadoso como Cristiano.

    Dios Gue a V. Rma ms as. Betos su Aiuntamto Constitucional Junio 8 de 1813. Dn. Jacobo Couceiro, Antonio Montoto Piñeiro y Becerra. Por Aqdo del Aymo. Benito Manuel Garcia Perez…” (Archivo Municipal de Betanzos. Caja 14, sin catalogar).

    No era la primera vez ni sería la última en que los brigantinos imploraran por la indulgencia divina: en otras ocasiones se había trasladado la imagen de Nuestra Señora del Camino a la iglesia de Santa María para dedicarle una novena, también se elevaban rogativas al glorioso San Roque, patrono de la ciudad, y se salía en procesión con su imagen, como sucedería veinte años después (véase nuestro artículo Novena al patrono para frenar el avance del cólera morbo). Siempre y cuando la población se sentía en peligro, se acudía a la oración con la mirada puesta en el Cielo.