• Nuevo ábside para San Pantaleón das Viñas en 1799 (I)

    23 septiembre 2016 • Blog

    Iglesia parroquial de San Pantaleón das Viñas. Foto del autor.En la grandiosa obra Memorias del Arzobispado de Santiago del Cardenal don Jerónimo del Hoyo, escrita en 1607, en edición preparada por los catedráticos doctor don Ángel Rodríguez González, cronista oficial de Santiago, y don Benito Varela Jácome (Porto y Cía s.f., página 317), figura en el Arciprestazgo de Pruzos la iglesia de:

    “SAN PANTALEON, ANEXADO A SAN PANTALEON DE VILLAUSAZ

    Esta feligresia tiene quarenta y siete feligreses. Los frutos se hacen quatro partes: la una lleva la cura y las tres el capitan Diego Juan López de Andrade, cuya es la presentación y esto lo tiene todo por fuero de San Martín. La fábrica no tiene renta ninguna”.

    Como puede apreciarse el capitán Diego Juan López de Andrade ostentaba el derecho de presentación para esta iglesia, por foro del monasterio de San Martín de Santiago, y por consiguiente como dueño y señor del Pazo de Montecelo, situado enfrente de la iglesia parroquial camino en medio.

    Dicho foro se encuentra en la colección de documentos López Ferreiro del archivo de la catedral de Santiago, otorgado por el Abad del monasterio de San Martín Pinario de Santiago, el 26 de noviembre de 1424, a favor de Lopo Martínez (Núñez) de Montenegro, escudero y alcalde de la villa de La Coruña, y a su mujer Teresa Rodríguez (de Aguiar), del Coto de San Pantaleón das Viñas, con toda su jurisdicción y derecho de patronato sobre la iglesia de San Pantaleón, por sus vidas, una voz y veintinueve años más, y por una renta de cien maravedís anuales. Esta regalía la vinieron ejerciendo sus sucesores hasta la supresión de los derechos de patronato, que se extinguieron definitivamente con el Código de Derecho Canónico de 1983.

    Se trata de una iglesia de estilo románico del siglo XII, que sufrió importantes modificaciones hacia el Oriente, hasta el punto de haber sido sustituido el ábside, abovedado y semicircular, a finales del siglo XVIII, a causa de la ruina de esta importante parte del templo, por lo que se vió desprovisto del arco triunfal y demás estructura originaria del Altar Mayor. A pesar de esta notable carencia, la fachada conserva el bellísimo pórtico a nivel de cuatro escalones del camino y el rosetón primitivos amén de la espadaña de doble campanil a dos aguas de factura diocechesca; los muros de la nave cuentan con cuatro vanos en aspillera que se amplían hacia el interior a modo de saeteras, dos a cada lado, orientados hacia el Norte y el Sur, y el tejaroz con sus cobijas sostenidas por once sencillos canecillos esculpidos a cada lado. La puerta tiene forma abocinada, formada con doble arquivolta de directriz semicircular, la primera surmontada por diez arquitos de medio punto y de medio bocel la inmediata al tímpano, que se presenta liso y calado, flanqueado por dos mochetas con sendas cabezas de ángeles que sobresalen de las jambas y todo ello sostenido por dos columnas acodilladas a cada lado, con sus respectivos capiteles, decorados con hojas de acanto y follaje, además de sus correspondientes basas y plintos. Por su parte, el amplio rosetón fue concebido bajo el mismo diseño que las arquivoltas, contribuyendo a realzar tan armónico conjunto monumental. Un hermosísimo ejemplar del románico de las Mariñas de Betanzos, al entender del ilustre escritor, académico y buen amigo don Carlos Martínez- Barbeito y Morás, en su magna obra Torres, Pazos y Linajes de la Provincia de la Coruña (Diputación Provincial, 1977), cuya apreciación compartimos plenamente.

    El 25 de agosto de 1752, el escribano don Nicolás Núñez del número de Betanzos daba fe de las respuestas al interrogatorio de Ensenada, en cuyo primer capítulo:

    “…dijeron que dha Felegresia tiene el nombre y se intitula de San Pantaleon das Viñas inclusa dentro de la Jurisdicion Real de esta Ciudad, y responden…

    Al Capítulo diez y seis dijeron, que los diezmos enteramente de dha Felegresia ascenderan un año con otro a seis mill y seiscientos rreales de Vellon, repartidos en esta forma: Al Cura Parrocho de ella, inclusos ciento y veinte rreales de oblato, ymportan mil seiscientos y veinte rreales; a Don Diego Vermudez, ynclusos cien rreales de la ofrenda o pie de altar, quatro mill y seiscientos rreales: Al Arcediano de Nendos, ynclusos quatrocientos y ochenta rreales del Botto, ymporta mill y ochent rreales de Vellon; sin que puedan discretamente dar producto al de cada especie por no acostumbrarse a arrendar separadamente, y quando acaeze es de todos juntos y responden…” (véanse nuestros artículos La Feligresía de San Pantaleón das Viñas en el Catastro de Ensenada, publicados en los programas de las fiestas patronales de San Pantaleón de 1994 y 1995).

    Como puede observarse continuaban los señores de Montecelo con el patronato de la Iglesia parroquial, aunque nos centramos en el aumento demográfico experimentado, según se declaraba en el mismo día, de manera que en el término de la feligresía se levantan ciento diecinueve casas, habitadas por ciento sesenta vecinos (alrededor de ochocientos habitantes, a razón de cinco personas que se estiman por fuego), entre los que figuran tres eclesiásticos, incluido el párroco, un escribano de Su Majestad, tres propietarios de sendas dornas, dos matriculados y los restantes labradores, de los cuales esporádicamente ejercen tres el oficio de sastre, dos el de carpintero y uno el de herrero. Se trata pues de una feligresía eminentemente rural que en los últimos doscientos cincuenta años se había incrementado en quinientos sesenta y cinco habitantes, y que gozaba del derecho de ciudadanía de la ciudad de Betanzos, capital de las Mariñas y de la provincia de su nombre. No cabe duda que con el incremento de lugareños la iglesia les quedaba pequeña, por lo que no es de extrañar que se mantuvieran expectantes ante cualquier oportunidad de ampliación.

    Esa ocasión sobrevino en el año 1799, en razón al peligro de derrumbe que se cierne sobre la cabecera del templo, y modificación hacia la que encaminamos nuestros pasos merced a la documentación que hasta la fecha hemos podido localizar, a saber:

    “En la Feligresia de san Pantaleon das Viñas a doce dias del mes de Abril , año de mill sietecientos nobenta y nuebe. Por ante mi escribano de S.M., y testigos constituidos personalmente de la una parte Francº da Maceira, Andres da Maceira, Francº Antonio Vidal, Domingo da Ribeira, Manuel das Penas, Pedro Morª (Moreira), Jacinto Duran, Josef Sabin, Thomas Cortes, Bartme (Bartolomé) do Pico, Andres de Anido, Josef Francisco su hermº. Juan Monteiro, Francisco Pita y Agustin Diz todos de esta Vecindad los quales a consecuencia de las facultades que les estan conferidas por ante el presente escribano por lo mas vecinos por estos presentan la Suficiente Caucion de Rato grato en forma, y de la otra Dn. Thomas del Rio el maior Maestro Arquitecto que lo es de la Ciudad de Santiago, y Unos, y otros Dixeron, Que con motivo de hallarse amenazando Ruina la Capilla Maior de la Yglesia de esta nominada Parroquia de que es Dueño Dn. Gaspar Vermudez de Castro, se dio disposicion de hacerla Azimentis, para cuia fabrica, y construcion se axustaron con el Dn. Thomas; y reconociendo este que a tiempo de deshacerla era mui regular se desquiciase, o Arruinase parte de la Yglesia que se alla fabricada toda ella de Canteria, afin de que los significados vecinos en lo subcesibo, no tubiesen que reclamar quanto a ello cosa algª ha pedido, y se mando hacer por medio de Peritos reconocimiento, y en efecto despues de haverse asi practicado reflexionando la Declaracion que los Peritos electos por una, y otra parte dieron en la que exponen allarense dos pedazos de paredes amenazando Ruina, Cuia longitud en su Aleximiento es de Catorce quartas por la parte del Tejado es preciso desmoler hasta unas Veinte, y que en este hueco se coje el de Pontonada, y media de Armazon, que todo debe reedificarse, echandole las Maderas suficientes al reemplazo de las qe no lo sean, y se allan podridas; Teniendo presente los otorgantes, uno, y otro, Desde luego en aquella bia forma y manera que el drco (derecho), e iguales obras permita se Combienen axustan y combienen con el Dn. Thomas del Rio el Maior, en que este ha de dar echo y segura la obra correspondiente al Cuerpo de la Yglesia con arreglo a lo Declarado por los mencionados Peritos sin qe falte a cosa alguna, no siendo de Cuenta de los Vecinos, Maderas, Cal, piedra que falte para la mencionada obra, ni otra cosa alguna; De manera que todo ha de ser de la del Dn. Thomas, hasta su conclusion; a cuio fin cumpliendo con estas condiciones dho Maceira y mas vecinos se obligan con sus pnas (personas) y Vienes presentes y futuros de satisfacerle por ello Quatro mill rreales de Vellon, en tres plazos el primero tan pronto e inmediatamte que se abra y de principio a la obra; el segundo luego que este fenecido el alto de paredes, y el tercero, quando se fenezca del todo la significada obra; Cuia Cantidad, tambien se obligan de que ha de ser entregada por uno, o dos de los otorgantes sin figura de xuicio a la qual Satisfacion se hacen desde aora… se sujetan Unos y otros a las Justicias de S.M. su fuero y Domicilio para que se lo haian haber por firme… y otorgan, ofrecen firmar los qe. saben, y por lo qe no lo executa uno de los Testigos presenciales que a ello lo han sido Josef Gonzalez vecino de San Vicente de Vigo, D. Josef Ramos natural de la de San Salbador de Villozás y residente en esta de San Pantaleon, y Dn. Jacobo Ramos de la misma; De todo lo qual y conocimiento de los otorgantes de ello Doy fee. [Firmado] Josef Francisco de Anido, Bartolome do Pico, Manoel das Penas, Thomas del Río [Rúbricas]. Ante mi. [Firmado] Andrés Francisco de Anido [Rúbrica].” (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 2.945, folio 17, natural y vecino de la misma feligresía. Posteriormente, el 23 de julio de 1806, tomaba posesión en el Corregimiento de Betanzos como escribano del número, oficio otorgado por doña Rosa María de Aguiar y Reymondez el 25 de octubre de 1751, por ante Francisco Antonio de Cortes. Archivo Municipal de Betanzos. Caja 5, folio 61, sin catalogar).

    Queda claro que don Gaspar Bermudez de Castro, dispuso la demolición y la anacrónica construcción a cimentis de la Capilla Mayor, y este fue el momento aprovechado por los vecinos para la rehabilitación de la nave que les pertenecía. Mejor hubiera sido que don Gaspar, tan preocupado de sus enterramientos en la iglesia de San Francisco de Betanzos, mostrara mayor respeto hacia la capilla principal de San Pantaleón das Viñas, devolviéndole el esplendor perdido a causa del transcurso del tiempo y de los defectos constructivos de que pudiese adolecer, actuación que dependía exclusivamente de su voluntad habida cuenta de la elevada inversión a realizar.

    Para llevar adelante este proyecto, no dudó en contratar al reconocido maestro arquitecto don Tomás del Río, vecino de Santiago, quien en los años 1771-72 había trabajado como contratista en la nueva capilla de don Lope de la catedral de Santiago, auspiciada por el célebre arzobispo don Bartolomé de Rajoy y Losada, natural de la cercana villa de Pontedeume, quien sin duda puso en práctica la nueva arquitectura en boga y sin respeto alguno a la antigua fábrica.