• Calles de Betanzos

    Las antiguas calles das Moas y de la Barra

    24 marzo 2014 • Blog

    Actual calle de Noas, antigua calle das MoasEn la reunión de la Comisión de Nomenclátor Municipal del 15 de marzo de 1988, defendíamos la conveniencia de recuperar el nombre de esta antigua calle, documento en mano, hasta el punto que su presidente don Antonio Lagares Pérez, como alcalde accidental, nos solicitase una certificación sobre su realidad, que aportamos mediante escrito oficial del 22 siguiente. En el pleno municipal del 21 de abril del mismo año, se acordaba que habría de llamarse “Rúa das Noas”, titularidad que le corresponde a la paralela que a la vez lo es de la Calle de San Francisco.

    La Calle das Moas parte de la antigua Calle del Canto (actual Rúa da Pescadería), sobre la que nos hemos ocupado con anterioridad y denominación que también debería de recuperarse, en pendiente que baja hasta desembocar en “la Calle de ssobre la Puente Nueva” (Archivo Notarial Coruña. Protocolo 290, folio 91 vº, del escribano Domingo Díaz Hermida, del número de Betanzos, del 10 de noviembre de 1641), asimismo conocida por ” la Calle de arriva de junto a la puentenueba” y también “calle que viene del convento de San Francisco a la puente nueba”. Hay que advertir que debido a la proximidad de los términos “moas” y “noas”, se han producido inversiones en numerosas escrituras, especialmente con la primera de estas denominaciones, bien por desconocimiento de los escribanos, interpolación o por carencia documental originaria en futuros otorgamientos. En este sentido, algunos inmuebles figuran identificados como existentes en ” la Calle que vaxa de la calle del horno de la concecion…” (Ibidem. Protocolo 312, folio 1, de fecha 9 de setiembre de 1663), y “en la calle detras San Francisco y del ospital viexo…” (Ibidem. Protocolo 304, folio 158, del 17 de junio de 1655), por poner algún ejemplo.

    En el año 1581, Sancha Núñez le aforaba a Bartolomé Lorenzo:

    “…la mitad enteramente de una mi plaça (solar) que yo he y tengo y hesta sita en la calle das moas desta çiudad…” (Archivo Municipal de Betanzos. Caja 3097, folio 118 del protocolo, sin catalogar).

    Dos años después, el 11 de julio de 1583, el cantero Pedro de Chanteiro le arrendaba a Gonzalo Polido, también vecino de Betanzos:

    “…la morada de casa en que al de presente bibe el dho Gonçalo polido sita en la calle das moas en esta çiudad segun testa de casas de pº (Pedro) Afonso capatº (zapatero) y por otro lado en casa que fue de fdo (Fernando) Reimondez con mas le arrendo otra tanta bodega como alcança la dha casa con que se aya de servir por la morada de la dha casa…” (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 40, folio 155, del escribano Alvaro Fresco de Solloso, del número de Betanzos).

    Este arriendo se realizaba por un plazo de ocho años y en precio de ducado y medio por cada uno.

    En el año 1590, el carpintero Pedro Garcia, vecino de Betanzos, vendía por juro de heredad y para siempre jamás:

    “…a bos domingo sanches, labrador, vezino de la çiudad de betanços, questays presente, para bos y para maria frs (Fernández) buestra muger, y para buestros hijos y erederos, hes a saber que ansi bos bendo y luego des Enbargo, Un pedazo de Casa que haze fruente a la Calle das moas…que se parte de Casa de mi el dho pedro grª que haze fruente a la Calle de los Herreros, de que ay entre medias dela casa En que bibo a la que hos bendo dos postes y Encima tiene una cerradura de baras, que tiene la Casa que hos ansi bendo Como beinte y ocho pies de largo y hesta demarcada con agujero en la pared, y las trabes de alto abajo testa en Casa de bertolame Lorenco, labrador, y de Casa de Pedro Gos (González) ansimesmo labrador…” (Archivo Municipal de Betanzos. Caja 3.098,folio 7, del escribano Pedro Manzanas, sin catalogar).

    Quedaba claro que la casa del vendedor, se extendía entre la Calle de los Herreros y su paralela la Calle das Moas, hacia las que se abrían sendas fachadas, y escritura en la que asimismo se contemplan las servidumbres y la utilización de las bodegas y de sus accesos para el tiempo de la venta del vino.

    En la feligresía de San Pedro das Viñas, el 11 de junio de 1609, se elevaba a pública la escritura de venta que otorgaba el tejedor Juan Marino, en favor del labrador Alonso Albariño, vecino también de Betanzos, a saber:

    “…una casa que tengo en calle das moas de la dha ciudad, segun testa con otra casa mia en que al de presente bibo y moro, e por otra parte en plaça de casa de Gregorio Rodriguez e de Pedro Alonso, por otra parte En casa de maria de ponte y aze fruente en la dha Calle das moas…” (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 58, folio 20, del escribano Alvaro Fresco de Solloso, del número de Betanzos).

    Y operación cerrada en precio de veintiocho ducados que entregaba en el mismo acto.

    El labrador Nicolás do Souto y Juan de Barros, vecinos de Betanzos, le vendían el 18 de enero de 1620, a Juan Garcia el mozo, vecino de Pontellas:

    “…Una casa que tienen sita… en la rrua das moas que hes terrena, segun testa por una parte con casa de Miguel Fernandex pedrero y por otra parte en casa de Juan milio y por otra parte en casa de Alonso Mendez carpintero y ace frente a la Calle…(Ibidem. Protocolo 147, folio 201, del escribano Juan Cubeiro, del número de Betanzos).

    Por dicha venta recibirían veintiocho ducados, equivalentes a trescientos ocho reales, y cada real de treinta y cuatro maravedís.

    El 13 de febrero de 1620, el mismo labrador Nicolás do Souto, vecino de Betanzos, le vendía al susodicho labrador Juan García y a su mujer María da Naveira:

    “…una quarta parte enteramente que tiene en una casa questa sita en esta ciudad en la calle das moas segun los otros tres quartos son del dho Juan Garcia con quien hesta mista y toda ella topa con casa de miguel fernandez pedrero por una parte y por otra parte con casa de alonso mendez carpintero y ace frente a la calle publica…” (Ibidem. Folio 195).

    Dicha cuarta parte la había heredado de su suegro Gonzalo Valeiro, y materializaba la operación por ciento cuatro reales de vellón.

    En esta calle estaba situado el horno de la Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, que le había donado en el siglo XVI don Juan de Aba, uno de los promotores de tan significado instituto, fundado en el iglesia monacal de San Francisco de Betanzos (En nuestra Historia Documentada de Betanzos – siglos XV y XVI. Tomo II, apéndice XCIII). En protocolos generados por la misma, figuran numerosos alquileres de la ” casa y horno” que la cofradía tenía ” Sitas enla calle de Las moas desta ciudad”. El 20 de febrero de 1695 María de Seoane, viuda de Antonio González, manifestaba que los mayordomos y cofrades de la Concepción, por ante el fallecido escribano Rodrigo Colmelo Bermúdez (había ejercido en Betanzos desde 1671 a 1682), habían otorgado una escritura a su favor por la que:

    “…le avian echo fuero de una casa y horno que thenia y esta sita en la calle das noas desta dha ciud que testa pr una parte en casa de Dn Lorenzo patiño que bibe Domingo gomez patiño y pr abajo en cassa del Regor (Regidor) Dn Domingo Calviño y ace frente pr ambas partes a las calles das noas y das moas y otras demarcaciones segun era conocida y de dha Cofradia…” (Ibidem. Protocolo 937, folio 3, del escribano Andrés González de Umbría, del número de Betanzos).

    Y habida cuenta que no tenía herederos y que no podía sostenerla, por la mencionada escritura lo subforaba a favor del labrador Blas Crespo y Antonia Garcia, con las mismas condiciones del foro originario. Según se documenta, se encontrarían colindantes por ambas calles, de ahí que por la calle das Noas lo fuese con la casa de don Lorenzo Patiño, casado con doña Inés de Aguiar, padres de doña Juana Patiño (testaba el 7 de agosto de 1737), hermano del presbítero don Juan Patiño y de doña Teresa y doña Antonia Patiño, y con la del regidor don Domingo Calviño.

    La significación del horno de la Concepción en la calle de las Moas, habría de titular la “Calle de la Concepción”, según consta en la venta de una casa efectuada por doña Lucía Vázquez de Aguiar, el 9 de Febrero de 1556, ante el escribano Gregorio de Cernadas “…que hesta en medio de las dos calles…” (Ibidem. Protocolo 430, folio 123, del escribano Francisco Fernández de Neira, del número de Betanzos).

    Actual calle Cervantes, antigua calle de la Barra. Foto de Martínez Santiso, principios del s. XX.El enlace de las calles de las Moas y de las Noas, se efectuaba por una calle transversal que procedente de la Rúa Nueva atravesaba la Calle de Casas Viejas, atravesaba la Calle de los Herreros y se estrechaba para desembocar en la Calle de las Moas, y de ésta a la Calle de las Noas por la titulada “Calle de la Barra”, y desde aquí a la Calle de San Francisco sobre la que trataremos próximamente, por haber sido absorbida por los edificios colindantes y que privaría a la comunidad vecinal de la conexión con esta calle.

    Para cumplir con las disposiciones testamentarias de don Baltasar de Ulloa y Seijas (Mayordomo que había sido de su tío don Francisco de Aguiar Seijas y Ulloa, siendo arzobispo de Méjico), sus herederos don Francisco Pardo de Castro y Andrade y doña Mariana de Andrade y Ulloa, sobrina del difunto, disponían el 12 de septiembre de 1722, ante el escribano Pedro Martinez das Seijas, la formación de un inventario de los bienes adscritos a las capillas que había fundado, y entre ellos se relacionaban:

    “…Asimismo la casa en que vivio Domingo Gomez y oi Alonso da Moreira sita en la Calle de la Barra de esta ciudad, texta por la parte de arriva en casa de Antonio Gonzalez Antroido y por la de avajo en el orno de la Cofradia de la Conzepcion de esta ciudad (Folio 29 vº)… Con mas otra casa en la misma Calle de las Noas que posee Juan Amor vezino de dicha ciudad por que paga quatro ducados de vellon cada año, texta por una parte que es la de arriva en Casa del Licenciado Don Pedro das Viñas presvitero vezino de esta Ciudad y por la parte de avajo con el orno de la Cofradia de la Conzepcion de esta Ciudad…(Folio 30)…”(Ibidem. Protocolo 1.874, del escribano Manuel Francisco de Martin y Andrade, del número de Betanzos. Año 1758).

    Esta Calle de las Moas sería conocida en el siguiente siglo como Primera de Noas y su paralela la Calle de las Noas como Segunda de Noas, según consta en el arriendo del horno de la Cofradía de la Concepción, formalizado el 17 de marzo de 1810, a favor de Simón Ares de Parga “…un Horno de cocer pan, situado en la Calle primera de Noas de esta ciudad, conocido por el Horno de la Concepcion, con sus dos entradas por dicha Calle primera y Segunda de Noas…” (Ibidem.Protocolo 3.410, folio 61, del escribano José Victorio Peña, del número de Betanzos). A finales de este siglo, serían bautizadas como Calle de Cervantes (en honor de don Miguel de Cervantes Saavedra, en 1888) y Calle de Quiroga (en honor de don Antonio de Quiroga y Hermida, en 1888) , y la Calle de la Barra como Pasillo de Cervantes, y según hemos documentado sin el menor respeto a la toponimia tradicional. Las últimas modificaciones han cambiado la Calle de Cervantes por Calle de las Noas, y han mantenido la Calle de Quiroga que debía denominarse Calle de las Noas, como se llamaba desde tiempo inmemorial.

    La Calle de las Moas en clara referencia a las piedras de la molienda y la Calle de las Noas como exponente de las heredades o Noas, de cuyas rentas se nutrían Suero de Quiñones, el Conde de Lemos, la Parroquia de San Martin de Tiobre, las sincuras de las Noas de Santirso de Mabegondo, entre otras, sobre las que hemos tratado con anterioridad y tema que mantenemos abierto en razón al hallazgo de nuevos datos sobre su explotación. El término moas, se aproxima en este espacio a las utilizadas por los herreros, como figura en el recuento de los bienes de Pedro Vázquez efectuado en su casa y taller en presencia de su viuda Juana de Casteleiro, el 21 de abril de 1653, entre los que se relacionarían “…una moa pequena de almolar del oficio de errero…”, actividad que como se ha visto titulaba la calle paralela que conduce hacia el Puente Nuevo (Ibidem.Protocolo 302, folio 338, del escribano Domingo Diaz Hermida, del número de Betanzos).

    A nuestro entender, tras la paciente e intensa investigación que nos ha permitido seleccionar abundoso material que reservamos para ser publicado oportunamente, deben de recuperarse en nuestro callejero los nombres de la Calle de las Moas y de la Calle de las Noas, en el mismo lugar que históricamente les corresponde, y por supuesto retomar la titularidad debida para el héroe brigantino don Antonio de Quiroga, inmortal servidor de la Patria, merecedor de un monumento a situar en un lugar privilegiado de la ciudad, como homenaje a su lucha por la libertad, denuedo y patriotismo.