• La Romería del campo de San Paio

    24 agosto 2013 • Blog

    El pasado día 21, nos referíamos a la instalación de un retablo en la Capilla de San Paio a principios del siglo XVIII, merced a un documento inédito de Protesta promovido por incumplimiento de lo acordado. El responsable por entonces y rector de la parroquia de San Martiño de Tiobre, el licenciado don Bartolomé López, le había encargado en 1696, al maestro arquitecto Antonio García de Vaamonde, la construccción de “Un retablo ordinº sin dibujos de tres Cajas”, y que elaboró de cuatro, entre otras irregularidades.

    Es posible que las intenciones del presbítero contemplaran el situar en la caja central la imagen de San Paio mártir, patrono de la capilla, a su derecha a Santa Ana y a su izquierda a San Bartolomé, las otras dos advocaciones incorporadas posteriormente a la veneración de los romeros.

    Una vez desaparecida la célebre romería de San Bartolomé, que se celebraba en el campo de la iglesia del priorato de las Cascas (de cuya ausencia surgió la gira a Los Caneiros), llegó a titularse con este nombre la antigua y tradicional del campo de San Paio por la prensa local de finales del siglo XIX y principios del XX, con estoico escepticismo no compartido por el pueblo en razón a su arraigo y habitual prosapia, posiblemente por celebrarse su festividad canónica el 24 de agosto.

    En el número 85 del periódico “El Mendo”, publicado el lunes 25 de agosto de 1890, se noticiaba esta celebración con el siguiente suelto:

    “A la romería de San Bartolomé, que se verificó ayer en el Campo de San Payo (San Martin de Tiobre), fué mucha gente de Betanzos y de los alrededores. De la Coruña, Puentedeume y Ferrol hemos visto á algunas familias.

    Hubo meriendas y se bebió vino en abundancia á juzgar por lo exhausto, que se quedaron los pipotes y pellejos.

    Tambien hizo gran despacho el dueño del café Imperial don Adolfo Villarnovo, quien destinó á esta fiesta una seccion de su establecimiento bajo la dirección del camarero en jefe señor Manteiga.

    Las músicas, tocando en un lado y otro de los sotos, entusiasmaban á los concurrentes, quienes improvisaron brillantes bailes campestres.

    Cuando por la noche se retiraban los romeros se decían mútuamente

    ¡Hasta mañana en los Caneiros!”.

    Como se puede apreciar, una crónica escueta atribuible a cualquier pic-nic campero, sin el menor atisbo a cualquier romería galaica.

    La única crónica que muestra el sentido de estas manifestaciones, que desde San Juan a Difuntos convierten a Las Mariñas dos Condes en constante romería, y en las que las creencias religiosas mantienen su primitiva devoción, para seguidamente desacralizarse y transformarse en una explosión de júbilo, bullicio y alegria, apareció publicada en las páginas de “Nueva Era”, número 4, del domingo 25 de agosto de 1912, en la que puede leerse:

    Crónica de la romería en Nueva Era, 1912.“Nuestras romerías

    La de San Bartolomé

    Es una de las más populosas, típicas y concurridas. De diferentes puntos acuden romeros, que al regreso de la fiesta, cantan y bailan por los caminos al son de la pandereta.

    Este año el tiempo se mostró de invierno. Durante toda la mañana del sábado 24, llovió copiosamente. Sin embargo, los coches circulaban desde esta ciudad hasta el puente llamado de San Payo, completamente atestados.

    A la una de la tarde asomóse el sol débilmente, alegrando los corazones de la juventud. El que más y el que menos tenía proyectada su visita al santo y á la fiesta. Es de las romerías que gozan de fama.

    Hubo misas durante la mañana, cantándose la solemne á las once con procesión. Durante todo el día se puso el santo á los fieles. La fiesta religiosa resultó brillante, mereciendo nuestra más sincera felicitación el cura ecónomo don Juan Bueno. Por la tarde celebráronse bailes. Lo puestos de rosquillas, vinos, lacón sin grelos y frutas, abundaban. Se bebió, se cantó y se divirtió mucho.

    De esta ciudad ha concurrido poca gente, porque la tarde se presentó después algo desapacible.

    La romería terminó antes del anochecer, á causa de un suceso que ustedes verán en otro lugar de este número”.

    Efectivamente una reyerta entre jóvenes, y el maltrato a una muchacha por un joven y su padre de otras latitudes, por influencia de efluvios etílicos como única nota discordante, pero muy común en todas las romerías de la época, anticipaba el final de la romería.

    Otros periódicos locales como “La Aspiración”, la denominarían “La Romería de San Payo”, a celebrar en el campo de su nombre el día 24 de agosto, y para la que en los últimos años el Programa Oficial de Festejos Patronales , únicamente promete “Día de San Paio. Conxuntos de gaitas na romaría de Tiobre”, para escarnio de los devotos, con la clara intención de borrar paulatinamente las antiguas tradiciones de la mente de nuestro pueblo.

    A mediados de los años ochenta del pasado siglo, se pronosticaba su desaparición debido a la supuesta molestia que generaba la ruinosa capilla de San Paio a los vecinos inmediatos, procediéndose al repicado de la mayoría de sus piedras para ser reutilizadas privativamente, con la anuencia y complicidad de las autoridades locales, muy alejadas de los sentimientos que generaran su erección y próximas a los interesados en su derribo.

    Ha sido una lástima que no haya prosperado el proyecto de recuperación del santuario por parte del Radioclub Costa Verde, activo grupo de radioaficionados de Betanzos y sus Mariñas quienes, en la década de los noventa, movieron Roma con Santiago para devolver su esplendor a la Capilla de San Paio, de la que  tan sólo se conservaba el arco de acceso al ábside y alguna que otra piedra suelta que no tardaría también en desaparecer, y frustración generada por la estulticia con que había sido recibida por los mandatarios tan interesante iniciativa y muy sentida por  la mayoría de los brigantinos, que la echamos de menos.