• Artilugios para las mangas de lobos en el siglo XVII

    1 diciembre 2012 • Blog

    Caza de lobos. Grabado británico del s. XIXCon anterioridad hemos tenido la ocasión de referirnos a las batidas de lobos, una cuestión que pasa desapercibida en nuestra época por el alejamiento de su presencia en nuestro medio más inmediato, pero todavía presente en las tierras altas de la montaña, donde su aullido acompaña el “entre lusco y fusco” para triunfar, con toda su potencia, en la luna llena, cuando el respeto invade los valles y cañadas.

    No es tan lejano el tiempo en que las corridas de lobos, raposos y otras alimañas, servían de entretenimientos a los nobles, y motivaban a los paisanos de nuestra tierra. Bien es cierto, que en el caso de estos últimos por razón de subsistencia, en cuánto representaban una permanente amenaza hacia sus cultivos y ganados, y trofeo de caza con el que los pecheros solían recorrer las parroquias y pueblos, para obtener la dádiva por librar a la población de semejante amenaza, como muestra de la lucha por la supervivencia de los estamentos menos favorecidos.

    En este medio, los recordamos recorriendo los establecimientos comerciales de Betanzos, a mediados del pasado siglo, con el animal abatido en sacos o en volandas, con aire festivo a la hora de mostrar tan galano botín, y con el orgullo de sentirse los mejores y merecer un premio por su gran hazaña.

    El 20 de febrero de 1678, don Diego Pardo de Saavedra, Rector de San Julián de Coirós y Santa Marina de Lesa, hijo de don Juan Pardo de Cela y Andrade, Alcalde de Hijosdalgo de la ciudad de Betanzos y señor de la Casa de Coirós, beneficiaba al heredero que sucediese en la mejora efectuada por su padre, con:

    “…la armada de cuerdas de lobos y jabalinas con todos los pertrechos que tiene para la cassa, que se entiende lancas, perros y otras cosas que son necesarias para ir a Casar, todo lo qual mando a dicho sucesor en dicha mejora y por su fin y muerte quede al que le suçediere en dicha mejora, los quales lo reparen y tenga cuidado cada año de conponer dicha armada, postrechos por ser de estimaçion y probecho y regalia de Casas como la que fincó de dicho mi padre y ademas dello ser de limpiessa y probecho para la tierra y ganado de los basallos…” (Archivo Notarial Coruña. Protocolo 663, folio 27, del escribano Rodrigo Colmelo Bermúdez, de Betanzos).

    Como se ha podido observar, los elementos de caza gozaban de apreciaciones muy distantes de las contempladas en la actualidad, en que se rinde mayor respeto a los animales que a las personas que defienden el derecho a la vida.