Pregón de las Fiestas Patronales de Betanzos de 1985

Reina y Señora, Corte de Honor, ilustres autoridades, señoras y señores:

El más grande de los honores que hasta la fecha he tenido, ha sido el ofrecimiento para dar el pregón de las fiestas de San Roque 1985, mi gratitud eterna sea para el pueblo de Betanzos, que de este modo permite a su Cronista abrir este acontecimiento anual que ha contado con preclaros oradores, ante quienes mi humilde hacer necesita la benevolencia que previamente ruego ante tamaña responsabilidad.

Veinte años atrás, en Agosto de 1965, me encontraba en este Palacio Consistorial, para recoger el premio que me había sido otorgado en los Juegos Florales celebrados en conmemoración del V Centenario de la concesión del título de Ciudad de Betanzos, lo recibí de manos de mi ilustre antecesor el Cronista Vales Villamarín, no pueden imaginarse la inmensa alegría de entonces, se la deseo al joven Juan Suárez Fernández que mañana ocupará mi lugar en la coronación de la Reina Infantil, así como también el éxito que ha seguido a otros pregoneros hijos de Betanzos, hoy hombres de timbre especial en el comprometido servicio a la Comunidad.

En este valle encantado resuenan los ecos de los gritos celtas, el batir de los torques contra escudos, la marcha de las legiones romanas por la vía «Per loca maritima», los vítores de Brigantium al hacerse Flavium por ciudadanía, los cánticos monacales de tantos cenobios, los ataques nórdicos en vandálico arraso, las trompetas anunciadoras de la visita soberana, las trompas de las cacerías, las campanas de alarma y corte de junco… Historia de la más antigua Ciudad del Reino de Galicia: BETANZOS DE LOS CABALLEROS, que un año más reitera sus hazañas en el tiempo para que las nuevas generaciones conozcan el alzado solar que les pertenece, el orgullo de la espiritualidad gallega que orillea el Mendo y el Mandeo, la ciudad meiga, embrujada y evocadora de ancestras tradiciones, la llama de las libertades irmandiñas que por su condición realenga sufrió tributos con la honra de un pueblo libre, sin ataduras feudales, inseparable estimación de los naturales que aun desconociendo la concreción, no olvidan las gestas deterioradas por la tradición que cantaron los trovadores, así veo y quiero a Betanzos, con sus grandezas propias y hasta con sus propios defectos, inapreciables en este dichoso día por el encanto que flota en la cumbre del castro, inigualable marco donde se entraña la fiesta.

En las tristes jornadas que la historia ha deparado en Betanzos, heroica villa y más tarde ciudad por méritos propios, nos viene al recuerdo un cuadro aterrador de una de las más temidas calamidades públicas: La peste negra. Gómez de Bamonde una mañana antes de levantarse, encuentra contaminados a su mujer e hijo, llamó al médico y cirujano, le certifican sus temores y las autoridades determinan su traslado para «Una casa hierma y sola, a donde les llevaron y estovieron con guardas y por no poder andar a pié, les llevaron en una silla tres hombres con solas las camisas y un ropón de cocheira e no otro bestido» (1598). Por desgracia una más entre las muchas tétricas escenas que se sucedieron en repetidas ocasiones. ¿Cómo vería, desde las murallas o los horizontes abiertos en las rúas, este padre de familia a los suyos en una casa al descampado, sin remedio? En la profunda fe de la época, invocando a San Roque, el peregrino de Montpellier, a quien nuestra ciudad dedica sus fiestas y rinde perenne Voto de gratitud por habernos liberado del apocalíptico mal.

Al aprobarse en el año 1579 las ordenanzas de la Cofradía de San Roque, constituida muchos años an tes, se dispuso la celebración de solemnes vísperas:

«Hordenaron que todos los cofrades que son y fueren de aquí adelante sean obligados de acer una máscara y regocijo de a caballo todos disfraçados y con sus libreas buenas y decentes, y juntarse la víspera del santo en sus quartagos… y anden con la dha procesión asta la acavar e dexar el santo en su capilla… y acauada la dha procesión, por la mesma horden que venieren a cauallo, salgan por la ciudad… asta que siendo ora competente se recojan en casa de los mayordomos.

Item hordenaron y mandaron que el mayordomo sea obligado a dar a su costa una colación a los dhos cofrades acavada la máscara.

Item que acavada la colación, sean obligados a traer sus achas sin salir de casa del mayordomo y sus cauallos y salir de allí por toda la ciudad con las dichas achas encendidas en la dicha máscara…

Item ordenaron y mandaron que atento que el Señor Rodrigo Freire de Andrade, en la primera institución de esta santa cofradía, propuso e firmó mantener un juego de sortija el día de la festividad del Señor San Roque, y otros muchos cofrades ansimismo firmaron salir ventureros al dho juego y otras cosas,… quisieron se llebase a debida execución ansi los que agora son como los que se obligaren de aqui adelante.

Item que los cofrades ventureros que obiesen de correr en el juego de la sortija, antes ocho días de la festividad trayan plumas en las gorras o sombreros que truxeren…».

He querido leer este documento en testimonio de compromiso con el acontecer histórico de nuestro pueblo, respetuoso y cumplidor de la obligación contraída.

Cuando las guerras y conflictos minaban no solo las arcas reales sino también las haciendas privadas, la posibilidad de festejos se reducía a las funciones religiosas y al ánimo de los menestrales. En estas ocasiones la Real Cédula (1572) promovía la constitución de una Cofradía de Caballeros: «Que por ellos entre otras cosas se hordenasen fiestas en algunos días senalados de justas, torneos y juegos de cañas… y que en los mesmos lugares asimismo de publico se hordenasen las dichas fiestas y regocijos ayudando con lo que se pudiese y fuese justo…». Betanzos con su Ayuntamiento, caballeros e hidalgos, elige «para dicha fiesta la abocaçion de nuestra Senora de Agosto». Betanzos de los Caballeros honraba a nuestra patrona la Virgen de Belén, la mercadora del azougue de granos, bajo cuyo manto se guardan las primeras plegarias del barrio de los mareantes, con su Octava de la Ribera que también es de todos.

No piensen que para los caballeros era tarea fácil organizar estos festejos, exponen (1572) que necesitan merced de «çien moyos de sal», además expresan que «esta ciudad y su tierra es muy pobre de mantenimientos especialmente de cebada blanca para los caballos, porque no la hay y se a de traer de Castilla… y los caballos se an de traer ansimismo de Andalucia… y ansimismo a causa de estar cerca de la mar las dichas armas se toman del horin, y demas deso ase de conprar de nuebo, tienen mucha costa en alinpiarlas… an de poner mas de cada doscientos ducados de su casa cada uno…». No era una novedad este tipo de acontecimientos, desde muy antiguo las casas de Pardo y Vilousaz, los más antiguos linajes de Betanzos, incluso anteriores al de Andrade, celebraban el entronque familiar reuniéndose en «rromería los señores destas casas acompañados de los caballeros y nobles del contorno, y allí traen un Rey y una Reyna y un conde en representación y otras inbenciones de regocijo, pero guardando cada uno de los bandos ciertos limites con particular cuydado, hasta que acabada esta representación, se juntan y hermanan los dos caballeros y los que los acompañan…» (1607). Es una manifestación histórica de la realidad de nuestros festejos ¿Que mayor hermanamiento que nuestros Caneiros, la ayuda colectiva para la elevación del Globo, o el desfile de los gigantes que representan un rey y una reina para encantamiento de nuestros niños? Lo es igualmente la visita de forasteros atraídos por la curiosidad o la noticia de los brigantinos extendidos por el mundo, que reservan las deseadas vacaciones con la esperanza de volver a lo suyo, lo nuestro, olvidando el cotidiano quehacer en los placeres que ofrecen las Mariñas y que su capital Betanzos entrega a manos llenas, especialmente en Agosto, por San Roque.

Al producirse las persecuciones a mudéjares, judíos y templarios, llegan recelosos a nuestras Mariñas en un auto-destierro de salvación corporal, entre nosotros encontraron la buena acogida de este pueblo trabajador, hospitalario, abierto, sin prejuicios raciales… aquellos maestros constructores, labradores, comerciantes… se integraron en nuestra sociedad sin problemas; de sus recuerdos y gratitud son las señales pétreas que los alarifes esculpieron en los monumentos, marcas mensajeras que vieran Al Andalus, heredadas de padre a hijos, desde entonces gallegos para siempre. ¿Existe mayor hermanamiento? En nuestros tiempos, muchas familias encontraron en esta ciudad satisfechas sus ansias laborales y profesionales, en el esfuerzo y relación diarios contribuyen al engradecimiento de Betanzos, su atadura fiel les hace sentirse como sus hijos «Betanceiros», nuevas ramas germinadoras en la genealogía de los pueblos. No preguntamos a los que llegan de dónde vienen. Todo este pueblo en una manifestación de cariño hacia Vos y vuestras Damas, os proclama Reina y Señora de nuestras fiestas, convencido, como lo estamos, del realce que dais a ese trono fundado sobre tantas gloriosas tradiciones y que ostentais con sobradas galas de juventud y de hermosura.

En el rígido protocolo del siglo XVII las autoridades acudían a las conmemoraciones públicas de las Cofradías, en 1635 acuerda la Justicia y Regimiento que:

«Todos los Señores Regidores no habiendo y teniendo impedimento legitimo que les escuse bayan a dichas procesiones y hagan lo que les tocan y en primer lugar el Sr. Corregidor que es y fuere a de dar las baras a los Señores Regidores en primer lugar, de tal suerte que si no hubiere mas baras que las que ocuparen los Señores Regidores no las de a otras personas y que el Señor Regidor que tubiere impedimento legítimo, que a de ser solo indisposición, aya de ser obligado antes de los dichos días de ha- cerlo saber al Señor Corregidor para que se sepa y el Señor Regidor que a las dichas procesiones no fuere el Señor Corregidor le saque de pena cuatro libras de cera para las dichas cofradías».

Las Corporaciones Municipales sucesivas responden con su asistencia a la llamada histórica de participación que la sociedad requiere, y un año más dispone el comienzo de nuestros festejos, ante su pueblo, corporativamente, tal y como la tradición clama en defensa del compromiso contraído generacionalmente.

Al activar la espiral del tiempo participamos de las vivencias festivas que durante los siglos pasados se desarrollaron en nuestra ciudad; por algunos testigos presenciales podemos encontrar lo atractivo de su programa: En el año 1670 declara Domingo Díaz de Caneiro que en dicho año «Consta que la ciudad con mucho de vecinos, a que assistieron las Cofradias e la Ciudad, han echo Voto de que todos los mayordomos avian de hacer dicha Cofradía las fiestas que se acostumbravan y el que no las hiciese avia de pagar 100 ducados y el vicario 50», en 1683 el Capitán Don Diego García de Losada responde a un interrogatorio donde revela que por no haber hecho fiestas los dos mayordomos y el vicario reedificaron la capilla de San Roque «La compusieron y levantaron mas Don Antonio Bugueiro y Don Antonio Ordones… y dice el testigo que en las ocasiones de dichas fiestas los vecinos de esta ciudad hacen sus papeles en máscaras y otras cosas concernientes a ellas…»; el año anterior para elegir por sorteo a los responsables de la organización de los festejos, lo realizaron «En un sombrero y se sacaron por un niño hixo (de) Antonio de Castro vecino de dicha Ciudad», documento que aparece firmado por el Teniente de Corregidor y algunos regidores, este sorteo tenía lugar en la misma capilla el día siguiente de la festividad del Patrono; en 1648 informa Pedro Núñez de Roibáns, cuidador de la ermita, que era «Obligación hazer fiestas públicas al Santo no solo en lo tacante a la iglesia y culto de vino, con Misa Mayor, Sermón, sino también otras fiestas y regocijos publicos de Comedias, toros, máscaras, torneos y otros, y fuegos como se estila y acostumbra hazer en fiestas solegnes… y que sabe y es verdad que Don Alonso de Aguiar y Don Baltasar Pardo en el año de su mayordomia [1672] an dado cada uno por no aver echo fiestas una lámpara de Plata que sube en las festividades del Santo las que recoge el que declara…». ¡Un botafumeiro, señores! En 1964 acordó la Justicia y Regimiento con gran número de vecinos reducen la aportación a 50 ducados para los mayordomos y 25 para los vicarios, que entregarán dentro del mes de Mayo de cada año, quienes tienen la «Obligación de hacer fuegos que a dos manos duren media ora y un fulion de noche». En la Real Provisión del 18 de Julio de 1771, el Capitán General del Reino de Galicia, Excmo. Señor Don Francisco Antonio Tineo, incluye un dato inédito hasta la fecha, dice textualmente: «La efectuosa Devoción del Pueblo consagrada al Santo y al que este es Patrono Tutelar en la ciudad desde el año pasado de mil settezientos treinta y siete». En la sesión municipal del 6 de Julio de 1840 nuestro Ayuntamiento dispone los medios para la celebración de los festejos en honor de nuestro Patrono, el acuerdo establece: «Ciñéndose la función a iluminación en el Campo con faroles y casas particulares, dos globos, tres danzas, fuego lo que consideren preciso, la musica de Bartol y haciendo lo posible para que tenga lucimiento la función…». El 15 de Agosto de 1948 se renovó el juramento con el esplendor y brillantez que la ocasión requería al imponer la Medalla de Oro de la ciudad a la imagen del milagroso Peregrino con la asistencia del Obispo titular de Santiago.

Galicia se encuentra ante un reto histórico: La recuperación de su mermada identidad. Es una espina a la que Betanzos no puede permanecer ajeno, la historia lo demuestra, en consecuencia tiene que afrontar su responsabilidad y convertirse en paladín del buen gusto y refinamiento artísticos, en una tarea de reconstrucción monumental, a fin de lograr que nuestro espíritu se refleje en el respeto y cuidado de la herencia que hemos recibido de nuestros mayores, excluyendo el colorismo importado que molesta la vista, el cartel luminoso que en la noche vislumbra la penumbra, el marco de aluminio que no tiene espacio, desechable incluso de arrabales, donde la visión de conjunto abre horizontes a la insensata adaptación de la naturaleza. Un todo Betanzos en el que no faltan danzas, taller de música, cursos de grabado, trajes del País. Un todo Betanzos como se intenta en nuestros festejos 1985, con amplia representación del quehacer cultural de nuestro pueblo, que da vida incluso a las piedras, que desean despertar del letargo marcado por la dejadez e incomprensión. El futuro es de nuestros hijos, su desdén será irreparable con el simple recuerdo TODO BETANZOS Y POR BETANZOS es una estrella floral y festiva que activamente augura un prometedor porvenir.

Permitid que termine este pregón dirigiendo un saludo a todos los mariñanes que no pueden participar con nosotros de las fiestas de San Roque 1985, al tiempo que deseo agradeceros la paciente atención que habéis prestado a vuestro Cronista, en plena entrega a la ciudad que tanto ama. Buenas Fiestas para todos.

¡VIVA BETANZOS!