• Un contrato de aprendiz de platero

    Publicado en As Mariñas el 14/05/1995. Página 16.

    Platero trabajando en el hornillo de ensaye. Grabado aparecido en el Quilatador dela Plata, Oro y Piedras, de Joan Arphe, año 1562El gremio de plateros de Betanzos estaba instituido en la iglesia parroquial de Santa María del Azogue, bajo la protección de su patroro San Sebastian, representado durante el martirio y compartiendo el retablo dedicado a San Pedro, advocación que acogía al gremio de zapateros.

    No se trataba de un gremio con muchos asociados, cuando menos tras el incendio general de la ciudad acaecido en 1569, puesto que a finales de este siglo se cuentan seis los plateros establecidos en la urbe. En sus talleres solían trabajar auxiliados por un oficial o un aprendiz, que a la vez atenderla la tienda e incluso la venta ambulante en las ferias, extremo este último que figura en algún contrato como el que a continuación transcribimos:

    “En la çiudad de Betanços a dos dias del mes de abril de mil y ssºs (seiscientos) y ssª (sesenta) y dos años, por delante de mi escrivano e testigos paresçieron presentes de la una parte el ayudante Juan Vazquez Mosqueira, Platero vecino de dicha çiudad, y de la otra domingos Vazquez de neira, moço soltero vecino ansi mismo de dicha çiudad, e dixeron hestaban concertados, conbenidos e ygualados como por la presente carta se concertaron, conbenieron e ygualaron en la forma y manera seguiente, en que el dicho Juan Vazquez Mosqueira a de enssenar y dar ensenado el dicho oficio de platero al dicho Domingo Vazquez de Neira en tiempo de dos años cunplidos, que comencaron a correr y contarse desde primero de Enero porximo passado deste presente año asta aseren fenecidos y acabados, con las calidades y condiciones seguientes, que el dicho Juan Vazquez Mosqueíra a de tener en su casa, sin cielo, al dicho Domingo Vazquez de Neira y ensenarle diche oficio de platero y sustentarle de comida y mas necesario dandole cama y lunbre, y demas dello no le a de obligar a que baya a las ferias sino fuere por su gusto. El qual dicho domingo Vazquez tanbien a de ser obligado a asistir en la tienda de platero, del dicho Juan Vazquez Mosqueira, turante los dichos dos años trabajando en dicho oficio y estando a sus ordenes y mandatos sin acer ausencia ninguna, so pena que si las yciere de mas de que puede conpelerle a su costa de ello, todos los dias que me faltare de asistir que a de meter en dicha tienda un oficial a su costa, pagandole por cada día ocho Reales, y ambos y dos benieran en lo susodicho y lo quisieron y acetaron ansi, y por lo mejor cunplir dieron todo su poder cunplido a las Justicias de Su Magestad y de su fuero para que se lo agan cunplír como ssª (sentencia) pasada en cosa juzgada y no apelada cerca de la renunciacion a todas leis de su fabor y las en firme, y el dicho Domingo Vazquez de Neira por ser mayor de los catorze años y menor de los veintiuno renuncio las leis que ablan en su fabor, y juro a Dios ya en la Crus de que doy fe de no yr ni pasar contra lo conzertado en esta scritura, pordeara sido lesso, enganado ni aterroricado por persona alguna, ni deste juramento pedira ausolicio na Su ssdª (Santidad) ni su nuncio delegado ni otro perlado… lo firmaron de sus nombres estando presentes por testigos Domingo Sanchez e Juan de Mesigos y Jacinto Mandia, vecinos de dicha ciudad, e yo escribano doy fe, conosco a los otorgantes. [Firmado] Juan Vazquez Mosquera [Rubricado]. [Firmado] Domingo Vazquez Neira [Rubricado]. Paso ante mi [Firmado] Domingo de Amenedo [Rubricado]”.

    La calle de los Plateros, la imagen de San Sebastián y algunas piezas por ellos labradas son testimonio patente de esta actividad gremial en la ciudad de Betanzos.