• Teniente de Corregidor “mangorrino” en la Feria Franca

    30 octubre 2012 • Blog

    Pieter van den Broecke - Frans HalsEl acaudalado mercero Nicolás Beche, vecino de Mondoñedo, con tiendas en esta ciudad y en la de La Coruña, como también en las villas de Ferrol y Pontedeume, en las que ponía a la venta especiales mercadurías del género, era uno de los asiduos comerciantes que no podía faltar a la famosa Feria Franca de Betanzos, instaurada en 1467 por privilegio del Rey Don Enrique IV (Remitimos a nuestra Historia Documentada de Betanzos de los Caballeros, siglos XV-XVI, Tomo I. Apartados “Privilegios” y “Ferias y Mercados”).

    Según era de costumbre, las tiendas de mercería y pañería abrían sus puertas a “…la calle Publica de la entrada y salida del canpo de la feria de la çiudad de Betanços en donde al presente estan con sus tiendas los mercaderes de merçeria y paños questan en la feria franca de la dha çiudad…“, al igual que lo efectuaban los ambulantes con sus tenderetes bajo los arcos de los soportales de ambos lados de la Calle de la Plaza Mayor (Veáse nuestro trabajo La Muralla, la Puerta Real y La Calle de la Plaza Mayor, agosto de 1994, en el que publicamos el dibujo inédito de la Puerta de la Villa, desconocida hasta ese momento).

    La calidad de la pasamanería que ofrecía, únicamente utilizable por los estamentos privilegiados, habría de llamar la atención del licenciado Álava, Teniente de Corregidor, máxima autoridad de la ciudad en aquel 18 de Noviembre de 1588, por ausencia del Corregidor, entretenido en La Coruña con la que compartía oficio, y como fuera que no le había querido rebajar su precio, reclamó la presencia del alguacil Alonso Ares Colmelo para que requisara aquellos adornos como falsos y por decir el vendedor eran de Calabria, y siendo así no se podían poner a la venta:

    “Martin alº (Alonso) en ne (nombre) de nicolas beche merçero vezino de la ciudad de mondonedo Ante V SSª me querello y pido ser echa justicia a mi parte del licençiado alaba teniente de corregidor de la ciudad de betanços y de alº ares colmelo su aguazil y digo que rreinantes Su Magtd (Majestad) siendo como el dho mi parte es mercadel principal y estando como estaba en la dha ciudad de betanços con sus mercadorias de merçeria en su tienda Publica y feria franca que se ase en la dha ciudad el dho teniente de corregidor se llego a la tienda de mi parte donde bendia sus mercadorias y le pedio le mostrase siertos pasamanos de seda que queria conprar para una rropa suya y siendo como los dhos pasamanos que le mostro son y eran de seda fina y por no los dar al presio quel queria llamo al dlho su aguazil y le hiso aser derivasion de los dhos pasamanos y le tomaron çinco o seis maços dellos y los tenia en su poder disiendo que eran falsos afrontando al dho mi parte en ello por ser como es mercader de mucha berdad y mui rrico y asendado y de mucha confiança y tienen en su poder los dhos pasamanos y en razon dello asen pleito ordinario contra el dho mi parte quitandole la benta de los dhos pasamanos y de otras mercadorias que le tienen secuestrado en que pudieran tasar mucha suma de mrs (maravedís) asiendole en rraçon dello muchas bexaçiones y agrabios pa lo qual… pido cunplimº de Justiçia e para ello (Rúbrica)” (Archivo Reino Galicia. Legajo 25.047-29).

    Se terciaba la procedencia de la mercaduría ante esporádicas prohibiciones de importación, por lo que el procurador en la petición presentada en la Real Audiencia el siguiente día 26, exponía que “… los dichos Passamanos que mi pte (parte) bendia heran y son muy buenos y de mui buena y fina seda de granada o Toledo y Casso q mi parte dixese que eran de Calabria Por esso no se mudo la naturaleza… y allara V. SSª que no ai Lei Rl (Real) alguna ni comun que proiba q Passamanos de Calabria y Hechos alla se bendan Hen estos Reinos y solamente se prohibe que no se metan hen estos Reinos Reinos seda de Calabria Napoles ni ververia y otras partes nonbradas en cale i en madexa ni en ylo ni Capullo…” (Ibidem).

    No habría de esperar el licenciado Álava semejante reacción del mercero mindoniense, quien por su reconocida experiencia bien sabía que, como en todos los tiempos, en el corregimiento eran hábiles en comer a dos carrillos.