• Proclamación de Carlos IV

    25 octubre 2013 • Blog

    En nuestro trabajo Insignias Jurisdiccionales de la Ciudad de Betanzos de los Caballeros (I), publicado en el programa oficial de las fiestas patronales del año 2003, y en separata por el Excmo. Ayuntamiento, presentamos el protocolo oficial y tradicional que la Justicia y Regimiento tenía previsto para las exequias y proclamaciones Reales. La destrucción de nuestros archivos (véase el capítulo 4 de nuestra obra “La Ocupación de Betanzos y su Tierra por los franceses en 1809″, editada por el Excmo. Ayuntamiento de Betanzos y Gadis, 2013), con la consiguiente desaparición de los libros de Actas municipales, y los expedientes relativos a estas solemnidades, nos ha privado de las fuentes documentales más cercanas e importantes, de ahí que aprovechemos cualquier noticia que sobre el particular pueda surgir durante nuestras investigaciones.

    Extracto de la Gaceta de Madrid, de 5 de mayo de 1789.Es el caso de la Proclamación del Rey Carlos IV, que la localizamos en La Gaceta de Madrid (antecedente del Boletín Oficial del Estado), del martes 5 de mayo de 1789 (número 36, página 313), y ejemplar original que hemos adquirido recientemente en Murcia, en la que se ofrece la noticia del magno acontecimiento. El Rey Carlos III, fallecía en Madrid el 14 de diciembre de 1788, por lo que ceñiría la Corona su hijo y heredero Carlos IV. Desde la Corte se alentaba la celebración de su Proclamación, aunque no se hubieran hecho las exequias por su difunto padre, mediante Real Cédula fechada en Madrid el siguiente día 29, dirigida a los ayuntamientos para que procediesen a solemnizar su elevación al Trono.

    En Betanzos sería efectuada el 21 de febrero de 1789, y se prolongaría durante tres jornadas más para acudir a la misa solemne y Te Deum en la mañana del día siguiente, y para participar en los festejos que se organizaron para los cuatro días, con iluminación nocturna y orquesta pública, diversiones de máscaras a pie y a caballo por parte de los gremios, entre otras, y todo ello con orden, paz y alegría, según noticiaba dicha Gaceta para conocimiento general del pueblo español:

    “Betanzos 2 de Marzo.

    La Proclamacion del Rey nuestro Señor se executó aquí el 21 de Febrero. Delante de la Casa consistorial se colocáron en una vistosa perspectiva los retratos de SS.MM. con pinturas é inscripciones alegóricas: y habiéndose formado el Ayuntamiento, y salido á caballo, con brillante comitiva, á que precedian los Maceros y Reyes de Armas, con la música de los batallones de Marina del Ferrol, cerrandola D. Antonio Gonzalez Alameda, Corregidor, y D. Diego Ribera y Pardo, Regidor Decano, Alferez Mayor como Teniente del Excmo. Sr. Conde de Maceda, se hizo la Proclamacion en las tres plazas que es costumbre; y concluida se expuso el Real pendon, y pasó con el séquito correspondiente el mismo Alferez mayor á su casa, en que se sirvio abundante refresco á un numeroso y distinguido concurso de ámbos sexôs, con musica y bayle. Durante la funcion de la tarde estuvo sobre las armas una partida del Regimiento Provincial, que hizo las salvas al descubrirse los Reales retratos, y al recogerse el Ayuntamiento; repitiéndolas con triple descarga en la mañana del 22 á la misa solemne, con Te Deum, que cantó la música en la iglesia mas antigua de Santiago con asistencia del Ayuntamiento, Clero, Comunidades, Nobleza, y demas estados. En las noches del 21 al 24 hubo iluminación general y orquestra pública, con otros festejos, y diversiones de máscaras á pié y á caballo hechas por los gremios. En todo se observó buen órden, sosiego y general contento”.

    Las tres plazas de que se hace mención eran: la Plaza Real o Mayor (actual de la Constitución), la Plaza del Campo de la Feria (actual Plaza de los Hermanos García Naverira) y la Plaza de Pai Fermoso o de la Pescadería (actual Plaza de Paio Formoso). En cuanto a la recepción, por hallarse en construcción las Reales Casas Consistoriales, sería ofrecida en el domicilio de don Diego Rivera y Pardo, quien habitaba en el palacio del Conde de Maceda, como “Alcalde Maior de la Casa y Torre solariega de Lanzós y Villozás, inclusa en la misma ciudad de Betanzos”, al igual que lo había hecho su difunto padre don Diego Antonio Ribera Taibo (donde falleció en 1774) y en la que el dueño y señor del pazo de Baldomir, habría de agasajar a sus invitados con el tradicional y generoso refresco.

    El conocido como refresco en el Antiguo Régimen, no se trataba de un tentempié cualquiera, solían ofrecerse bebidas variadas desde vino a limonada, naranjada, agua de canela, horchata, sorbetes y leche, acompañadas de golosinas, pastas, bollos, rosquillas, boladillos, dulces y otras exquisiteces de repostería, para culminar con el chocolate, como producto indispensable en cualquier refresco que se preciara, y agua fresca. Como novedad se destaca la participación de mujeres en el convite, excluidas de estas recepciones hasta entonces, en clara muestra del sentido integrador de la ilustración, y acercamiento de relaciones sociales entre ambos sexos facilitada por la música y el baile.