• VIII Centenario de la Fundación de la ciudad de Betanzos

    Pérdida de ‘armonía’ en los festejos por la jura de la Constitución de 1820

    13 enero 2019 • Blog

    El viernes 10 de marzo de 1820, tras el pronunciamiento del comandante Rafael Riego en Cabezas de San Juan y rebelión en la que tanto tuvo que ver el ilustre brigantino y Teniente Coronel don Antonio Quiroga y Hermida (Véase la entrada Los Barrios de Betanzos en el Trienio Liberal, del 9 de abril de 2015), el Rey Fernando VII se dirige a la Nación para comunicar al pueblo que la víspera había jurado la Constitución de 1812, conocido como Manifiesto Fernandino, y acontecimiento que fue celebrado con especial alegría por los liberales de la ciudad de Betanzos con grandes festejos populares de varios días de duración.

    Casualmente el siguiente lunes día 13 se hallaba en la ciudad Manuel Lauraira, vecino de la ciudad de Santiago, en tránsito hacia San Esteban de las Somozas de la jurisdicción de las Puentes de García Rodríguez, para gestionar asuntos particulares, quien no dudó en compartir la animación que reinaba en la ciudad y que por las circunstancias del momento histórico acabaría en prisión. El día 19 de marzo, festividad de San José, se dispuso al otorgamiento de escritura de obligación y fianza para lograr su puesta en libertad, y documento en el que consta lo siguiente:

    «En la Ciudad de Betanzos a diez y nuebe dias del mes de Marzo año de mil ochocientos veinte: Delante el Señor Dn. Ygnocencio Martez (Martínez) Alcalde Constitucional de esta dha ciudad y de mi Essno (escribano) pareció personalmte Manuel Lauraira vecino de la Ciudad de Santº. , Soldº. Retirado en el Cuerpo de Ynabiles de Pontebedra, e dijo: Que saliendo de dha ciudad de Santº con direccion á San Esteban de las Somozas, Jurisdicion delas Puentes, á cobrar una partida de Dinero qe. se le adeuda, transitando por esta referida Ciudad y viendo el Gozo y alegria que en ella havia por haber Jurado la Constitucion el Rey, se quedó en ella la noche del dia trece del corrte., y con conocidos y Amigos suios, echado un trago de vino le ha hecho una fuerte Armonia enla Cabeza, y quando se retiraba pª. la Posada fue Arrestado por ser Desconocido y ser á aquel tiempo hora incomoda, por lo cual le fue preciso dar Ynformacn. (información) desu Conducta, y Representar la buena que en el reside, por lo que dho Sºr. Alqe. (Alcalde) fue servido mandar que dando ademas Fianza Carcelera y de pagar Juzgado y sentenciada siempre y quando quese le ácrediten Delitos qe. haiga cometido, cumpliendo con lo mandado desde luego y pr. el tenor dela preste. Essrª. (presente escritura) se obliga con su pnª (persona) y Vienes presentes y futuros de que siempre y quando que se le acredite de haber echo Delitos con que deba de ser Arrestado y Castigado presentarse ante dho Sr. Alqe. Constitucional y Carcel Publica de esta Ciudad, y de pagar Juzgdº y Sentenciado endifinitiba, Con vista delo qe. ansi sele acredite y defensa que en el particular hiciere con todas las Costas y Gastos qe. en razon de ello se causaren; Y a maior abundamtº. da por su Fiador y principal Pagador asu Cuñado Roque de Castro veznº. del Barrio de nuestra Señora del Camino estramuros de esta propia Ciudad… Asi lo digeron, otorgaron firma el Señor Alcalde, nolo hacen los otorgantes por expresaren no saber, de su ruego lo executa uno delos testigos presentes que a todo ello lo fueron, D. José y Dn. Juan Albarez Padre e hijo, y Eugenio Maria Mallo vecinos de esta dha Ciudad: Delo qual y conocimtº. delos otorgantes yo Essnº . doy fee. [Firmado].Juan Ygnocencio Martinez, como testigo y a ruego Eugenio Maria Mallo. [Rúbricas]. Ante my. [Firmado] Manuel Sanchez Vaamonde [Rúbrica].» (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 2.755, folio 22, del escribano Manuel Sánchez Vaamonde, del número de Betanzos).

    El citado fiador Roque de Castro tenía su domicilio en la calle de la Veiga nº 4, en su compañía vive Josefa de Castro, el comerciante castellano Ángel Troncoso su marido, ausente sin saber de su paradero, y los hijos de ella Engracia Mellid, con 15 años en 1841, Ignacio de Castro de 7, Clara de Castro de 6 y José de Castro de 19, soltero y ausente en Mondoñedo. A mediados de siglo Josefa e hijos figuran en la casa nº 11 de la calleja de Caraña, y en la mencionada de la Veiga vive Antonio de Castro de 35 años, natural de Ferrol y de oficio Peinero, Juana Nobo su mujer de 35 años, natural de Betanzos con sus hijas María Antonia de 13 años y Rosa de 9 años.

    En cuánto a los testigos se refiere, don José Álvarez era natural de Vivero, de 60 años, relojero de profesión y habitaba a mediados del siglo XIX la desaparecida casa nº 1 de la Plazuela del Horno, en unión de doña María Rodríguez su mujer, de la misma edad que su marido, y de doña María Josefa, su hija soltera y de 32 años de edad (Véase la entrada El académico Juan Evate examina a un relojero en Betanzos en 1811, del 13 de enero de 2013). El firmante Eugenio María Mallo, cuatro días después de la mencionada escritura formalizaba en nombre del presbítero don Manuel Gutiérrez de Caviedes, la adquisición de una casa en la calle del Pinche colindante con la de doña Antonia Varela y Corbelle (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 2.755, folio 19, del escribano Manuel Sánchez Vaamonde, del número de Betanzos).

    Hemos subrayado la expresión sobre los efectos del trago de vino, en razón a que se supone serían varios tragos para que le afectara a la cabeza hasta la pérdida de la Armonía, aparte de lo dilatado e intempestivo del desahogo causante del apresamiento, cuestión que el señor alcalde constitucional don Inocencio Martínez, de reconocida tendencia realista, no tuvo presente a la hora de evaluar al desvalido transeúnte posiblemente por considerar su actitud como un gesto de excesiva exaltación liberal.

    Otra curiosidad a destacar es que don Inocencio Martínez González y Hermida, también conocido como don Inocencio Martínez de Neira (Remitimos a nuestra obra La Ocupación de Betanzos y su Tierra por los Franceses en 1809, capítulo 14, página 309. Ayuntamiento de Betanzos y Gadis, 2013), Capitán graduado que había sido del Regimiento Provincial de Betanzos, llevaba tan solo veinte días como Alcalde Constitucional, aunque con sobrada experiencia en La Justicia y Regimiento de la que formaba parte por haber sido nombrado Procurador General el 30 de diciembre de 1797, y Regidor por Real Cédula expedida en Madrid el 29 de julio de 1798, del que tomó posesión en la sesión municipal del siguiente 26 de septiembre, y cargo concejil que pertenecía a don José Antonio Pablo de Ulloa como poseedor de los bienes del vínculo formado por don Antonio Sánchez de Taibo fundador del Hospital de San Antonio de Padua de dicha ciudad (Archivo Municipal de Betanzos. Caja 3, sin catalogar).

    Transcurridos cuatro años de su nombramiento, el 11 de enero de 1802 y dentro del Convento de Santo Domingo, el Reverendísimo Padre Fray Pascual Suárez, le arrienda al regidor decano don Inocencio Martínez:

    «… Una Casa sita en la nombrada del fuente de Unta… con su Bodega, dos Altos y salido a la parte del Bendabal, testante todo por el Levante con mas casa de Don Roque Acebedo y Arraña y herederos de Francisco de Ortigueira, por el Norte con calle que pasa de dha fuente ala que se dice de los Angeles, y por el travesio con casa de Francisco da Veiga como marido de su muger…».

    Y además medio ferrado de huerta y parral en la parte de atrás:

    «… testante uno y otro por el Lebante con Calzada y Camino de a pie que sale de dha casa, y de la de Don Francisco Vicente Pereira, vecino y los mas confinantes de esta expresada Ciudad al Campo de la Feria della, por el Bendabal con mas guerta de este dho Convento, por el Trabesio con mas de los herederos de Gregorio Fernandez de Seijas y por el Norte con Casas de Martin de Prado, Gregorio Cabaza y Juan Mellid asimismo vecinos de esta dicha Ciudad…» (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 3.089, folio 4, del escribano José Antonio García, del número de Betanzos).

    En fin, entresijos y vericuetos de una portentosa celebración que esperamos les haya complacido para proseguir en buena Armonía.