El gremio de plateros de Betanzos estaba instituido en la iglesia parroquial de Santa
María del Azogue, bajo la protección de su patroro San Sebastian, representado durante
el martirio y compartiendo el retablo dedicado a San Pedro, advocación que acogía al
gremio de zapateros.
No se trataba de un gremio con muchos asociados, cuando menos tras el incendio
general de la ciudad acaecido en 1569, puesto que a finales de este siglo se cuentan
seis los plateros establecidos en la urbe. En sus talleres solían trabajar auxiliados
por un oficial o un aprendiz, que a la vez atenderla la tienda e incluso la venta
ambulante en las ferias, extremo este último que figura en algún contrato como el que a
continuación transcribimos:
"En la çiudad de Betanços a dos dias del mes de abril de mil y ssºs (seiscientos)
y ssª (sesenta) y dos años, por delante de mi escrivano e testigos paresçieron presentes
de la una parte el ayudante Juan Vazquez Mosqueira, Platero vecino de dicha çiudad, y de
la otra domingos Vazquez de neira, moço soltero vecino ansi mismo de dicha çiudad, e
dixeron hestaban concertados, conbenidos e ygualados como por la presente carta se
concertaron, conbenieron e ygualaron en la forma y manera seguiente, en que el dicho
Juan Vazquez Mosqueira a de enssenar y dar ensenado el dicho oficio de platero al dicho
Domingo Vazquez de Neira en tiempo de dos años cunplidos, que comencaron a correr y
contarse desde primero de Enero porximo passado deste presente año asta aseren fenecidos
y acabados, con las calidades y condiciones seguientes, que el dicho Juan Vazquez
Mosqueíra a de tener en su casa, sin cielo, al dicho Domingo Vazquez de Neira y ensenarle
diche oficio de platero y sustentarle de comida y mas necesario dandole cama y lunbre, y
demas dello no le a de obligar a que baya a las ferias sino fuere por su gusto. El qual
dicho domingo Vazquez tanbien a de ser obligado a asistir en la tienda de platero, del
dicho Juan Vazquez Mosqueira, turante los dichos dos años trabajando en dicho oficio y
estando a sus ordenes y mandatos sin acer ausencia ninguna, so pena que si las yciere de
mas de que puede conpelerle a su costa de ello, todos los dias que me faltare de asistir
que a de meter en dicha tienda un oficial a su costa, pagandole por cada día ocho Reales,
y ambos y dos benieran en lo susodicho y lo quisieron y acetaron ansi, y por lo mejor
cunplir dieron todo su poder cunplido a las Justicias de Su Magestad y de su fuero para
que se lo agan cunplír como ssª (sentencia) pasada en cosa juzgada y no apelada cerca de
la renunciacion a todas leis de su fabor y las en firme, y el dicho Domingo Vazquez de
Neira por ser mayor de los catorze años y menor de los veintiuno renuncio las leis que
ablan en su fabor, y juro a Dios ya en la Crus de que doy fe de no yr ni pasar contra lo
conzertado en esta scritura, pordeara sido lesso, enganado ni aterroricado por persona
alguna, ni deste juramento pedira ausolicio na Su ssdª (Santidad) ni su nuncio delegado
ni otro perlado... lo firmaron de sus nombres estando presentes por testigos Domingo
Sanchez e Juan de Mesigos y Jacinto Mandia, vecinos de dicha ciudad, e yo escribano doy
fe, conosco a los otorgantes. [Firmado] Juan Vazquez Mosquera [Rubricado].
[Firmado] Domingo Vazquez Neira [Rubricado]. Paso ante mi [Firmado]
Domingo de Amenedo [Rubricado]".
La calle de los Plateros, la imagen de San Sebastián y algunas piezas por ellos
labradas son testimonio patente de esta actividad gremial en la ciudad de Betanzos.

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