• Mandato de los abuelos para que su nieto ciego toque el violín

    26 agosto 2018 • Blog

    A mediados del siglo XIX el infortunio del matrimonio formado por José Lorenzo y Marta Carballeira, vecinos de San Juan de Ouces, quedaba registrado en sus últimas voluntades otorgadas en Betanzos el 12 de junio de 1853, por ante el escribano don Agustín Núñez Taboada natural y vecino de dicha ciudad (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 4.045), y testamento de mancomún que modificarían mediante codicilio formalizado siete días después en la misma notaría, en razón a su demostrada preocupación por el futuro de sus dos nietos (Ibídem. Escritura 72, folio 188),

    En el transcurso de su vida matrimonial habían procreado a Juana y a José, e hija que había tenido dos hijos naturales llamados Luis y Manuel, este último privado de la visión, una situación que les motivaría especialmente para garantizar su porvenir según patentizan al variar las mandas de su primera disposición, que definitivamente resuelven como sigue:

    “…Que és su boluntad rebocar como rebocan el legato que por dicha disposición hacian asus nietos Manuel y Luis hijos naturales de su hija Juana dela Bodega dela Ayra y hoy se llama del Vino y del medio ferrado de tierra en la Viña dela guerta todo lo cual tambien incorporan y mandan igualmente por via de LEGATO además de su legitima ásu hijo el José Lorenzo imponiendole la obligacion de que si los otorgantes falleciesen hantes de ensenar asu nieto el Luis el oficio de sastre y al otro nieto Manuel como faltoso dela vista tocar el instrumento de Biolí para que puedan vivir cada uno por su industria lo hará nuestro hijo el José de su cuenta comprando al ciego tambien de su cuenta el Biolí, manteniendolos y teniendolos en su compañia durante nó aprendan dichos oficios y aun despues les admitirá en casa cuando se quieran recoger en ella siempre quese hallen solteros… y nó firman pr no saveren haciendolo asu ruego, un testigo delos presentes que lo son Dn Diego Fernandez, Ramon Villaberde y Carlos Pita de esta Ciudad, de todo lo cual conocimiento delos otorgantes y testigos yo Escno doy fé. [Firmado] Como testigo y a ruego Carlos Pita, Halleme preste Diego Fernandez, testigo Ramon Billaverde. [Rúbricas] Ante mi. [Firmado] Agustin Nuñez [Rúbrica].”.

    Eran conscientes de las dificultades que tenía que afrontar su nieto Manuel, cuya vida se prometía mucho más complicada que la de su hermano como privado de la vista, aunque con la esperanza puesta en un provechoso aprendizaje musical, por gozar en general de un sentido del oído superior al de los videntes, que le permitiera integrarse en alguna pequeña orquesta al servicio religioso de las iglesias, acudir a las romerías y fiestas populares, amén de las ferias; sin olvidar que en cualquier circunstancia le esperaba una vida itinerante y quizás acuciado por la subsistencia y la marginalidad. A su falta, traspasan la responsabilidad de la enseñanza de los oficios y de atender las necesidades más perentorias de sus nietos a su hijo José, a quien asignan la propiedad que como legado habían inicialmente señalado para dichos menores, para en todo caso seguir ejerciendo de abuelos desde el Cielo con el mismo amor y afecto mostrados al sostenerlos en su regazo y compañía ¡Toda una lección de ternura y dedicación!

    Es posible que asimismo hubieran ofrecido a Manuel a San Julián de Le Mans, patrón de los juglares y de los violinistas ambulantes, con el fin de que lo protegiera en su actividad y oficio.

    Sobre la ocupación de los invidentes y sus habilidades musicales, remitimos a las entradas Zanfoneros en las ferias de Betanzos del 2 de octubre de 2012 y Betanzos, siglo XVIII: el zanfonero Espantoso del 20 de septiembre de 2016.