• Las obras de Los Remedios en el siglo XVI

    Publicado en Betanzos e a súa Comarca el 01/09/2001. Página 20.

    El maestro Gaspar de Arce realiza una inspección sobre su fábrica.

    El día 3 de Agosto de 1576 testaba Juan López Pardo y Andrade, en su palacio de San Pantaleón das Viñas, ante el escribano de Betanzos Fernán Pérez. Entre los mandatos, señala que su padre Ruy Díaz de Andrade, había dejado para la ermita de Nuestra Señora del Camino “la parte de la sincura que le venía de la yglesia de Cacaas, e yo porque asta agora la he llevado para ver en que pasaba la obra, y aora por la ber en buen paso… le desenbargo la dicha parte de la dicha sincura a la dicha ermita e yglesia que agora es de Nuestra Señora para que la aya y lleve para sienpre jamás como cosa suya”.

    La cautela de Juan López, se debía a los problemas que se habían producido en la construcción del Santuario. En el contrato suscrito por Pedro de Prol, mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora del Camino, y el maestro de cantería Martín Fernández, el 31 de Mayo de 1574, ante el escribano Alonso Perez, figura la cronología de los maestros que le habían precedido:

      “que por quanto la obra que se a començado de hazer y fundar en la dicha hermita y casa y confradia de Nuestra Señora y ánimas de purgatorio, según fue fundada hazer por Sebastian dal Fuyo cantero, y despues de su falesçimiento por Francisco de la Xota cantero, y por su falescimiento el dicho Martín Fernández cantero se había rreçevido por maestro en la dicha obra, y atento que la capilla de Santa Ana, que quedó començada por el dicho Francisco de la Xota, y conbenia… se procediese adelante para se aser y fenescer la dicha capilla de Santana y la más obra que fuese necesario de se hazer en la dicha casa y hermita de Nuestra Señora, con la obra de fundamiento y siguridad que se rrequeria, sin que ubiese… ninguna talta, ni hierro alguno… ansi de pedrería de cantería de grano como piçarra, y de suerte y manera que sea vien hecha y çimintada… y más que a su costa se pueda mandar a buscar o traher maestro o maestros que bisiten las dichas hobras…”.

    De los antecesores de Martín Fernández citados, sólo tenemos noticia sobre Francisco de la Sota, quien entre 1573 y Marzo de 1574 participó como maestro en la construcción de la sacristía y de la Capilla de San Pedro y San Pablo, en la iglesia parroquial de Santiago de Betanzos.

    Las obras se dilataron en el tiempo, en dependencia con los donativos de benefactores y con las limosnas de los peregrinos, y sobre todo por los problemas surgidos durante la construcción, que obligaron a la Cofradía a exigir la inspección de las obras por otros maestros, según se había estipulado en el contrato, con el fin de reconstruir los defectos de fábrica. La diferencia de criterios, motivaría la denuncia de la Cofradía ante la Real Audiencia del Reino de Galicia (Archivo del Reino de Galicia. Legajo 855-42), para obligar al maestro Martín Fernández a rehacer el campanario por él levantado.

    La Cofradía pone el asunto en manos del procurador Pedro Conde, quien en su representación manifiesta:

    “el dicho Martin Fernández hiço en la dicha hermita obras algunas y en especial un canpanario, que costó a mis partes más de seiscientos ducados, el qual dicho edeficio de canpanario, deviendo de estar firme y sin vicio ninguno y muy bien hecho no lo hesta, antes la dicha hermita esta con mucho peligro y a pique y peligro de caherse cada día, y estarse a perder obra de valor más de quatro mil ducados si el dicho canpanario no se volviera deshazer y edificar de nuevo, y para aver de hazer esto hes menester más de los dichos seisçientos ducados, según que dello consta desta declaraçion hecha por Gaspar de Harze, maestro de cantería, el qual vió la dicha obra y edefiçio e juntamente otros más oficiales y maestros de cantería…”.

    Al maestro Martín Fernández lo representa el procurador Juan López de Bentosinos, que no duda el responder a las acusaciones, el 18 de Enero de 1589, en la manera siguiente:

    “Si hiço el dicho canpanario y en la parte y lugar do esta echo a sido y fue por mandado de los confrades y mayordomos y Rector de la dicha yglesia, y aliende decía el dicho mi parte no tomó ni hiço la dicha obra por grueso, antes labrava y travajaba en ella a xornal y como jornalero y a tres reales por cada día, y ansi aunque la dicha obra tubiera algun defeto, lo que no tiene, mi parte no hestava obligado al dano della, ansi por no hestar a su destajo quenta como por el dicho mi parte lo aver echo en la parte y lugar do le senalaron… decia la dicha obra questa muy buena y el dicho canpanario muy bien echo y firme y no corre el dicho canpanario y capillas peligro alguno para que los susodichos puedan pedir contra mi parte lo que piden… los susodichos tubieron el dicho canpanario y sacristia por cubrir mas de dos años y se metió en el mucha agua y mi parte les requerió que lo cubriesen, los quales no lo an querido hacer y si la capilla questava debaxo del canpanario se cubriese alguntaría aquella se cerró después y antes del canpanario echo por Juan de Náveda, maestro de la puente de Betanços y estando el dicho mi parte ausuente en el rreino de Portugal…”.

    A la infornación de la causa, se adicionan las declaraciones juradas, “por Dios e por Santa María”, de los maestros encargados de la inspección de las obras. Entre ellos se encuentran García de Velasco, maestro de la obra del monasterio de Monfero; Juan del Hoyo, cantero vecino de Betanzos; Benito Gonzalez, aparejador de Gaspar de Arce, y éste último, el más famoso, por ser el maestro de obras de la Catedral de Santiago, y de cuyo testimonio extraemos lo fundamental:

    “que vió al dicho Martin Fernandez… estar aziendo la hobra de Nuestra Señora del Camino, y en el dicho tiempo que la hazia hera abido y tenido por maestro della y… fundó una sacristía con las paredes de piedra pizarra asentándola con barro y las hesquynas heran de piedra de grano y se asentavan con cal, con puerta y bentanas… y junto a hesta sacristia hizo una hescalera en sillo de piedra de grano, por el qual se abia de subir a lo alto de la yglesia y bio el declarante que despues de zerrada la dicha sacristía, questa al alto de las otras capillas de la yglesia… fundó sobre las dichas paredes pizarras, asentadas con barro, una torre de los tejados arriba de la dicha iglesia, toda de piedra de grano y en ella hizo algunas ventanas, aunque no la acabó de azer ni zerrar, porque en este tienpo con el peso grande que se enundió sobre la dicha iglesia con la torre que el sobredicho hizo, bino a mober las paredes y desconponer las piedras unas con otras y asi zesó por entonces la obra… y declara que hes nezesario… se desaga el campanario y todo el edeficio que hesta hecho de los tejados arriba… porque a no se desazer y se acabar la torre coco hesta comenzada sera hocasion de que se pierda y perezca el edeficio sobre en que ponga y esta fundada la dicha torre, e dize… hizo de dano y costa a la dicha yglesia… duzientos y cinquenta ducados poco mas o menos a parezer deste que declara… y se an de gastar en bolber azer de nuebo el dicho campanario en otra parte mas comoda…”.

    La declaración antecedente fue realizada en Santiago el 12 de Abril de 1559, ante el escribano Lope de Cerdido “de requerimiento de Rodrigo García mayordomo de la hermita de Nuestra Señora del Camino y obra della”.

    El campanario sería derribado y construido en un lateral de la fachada del templo, aunque eso es otra historia.

    Inscripción conmemorativa de haberse finalizado las obras del Santuario de Nuestra Señora del Camino el 9 de octubre de 1601