• Tradiciones mariñanas

    Las arras y las joyas de compromiso

    Publicado en Betanzos e a súa Comarca el 01/01/2002. Página 24.

    “en señal de matrimonio se dieron las manos uno al
    otro a presencia de mi escribano y testigos de que doi fee, y
    prometieron casarse el uno con el otro y que no disponderan
    de sus personas sin licencia el uno del otro y el otro del otro…”
    (Compromiso entre Antonio Gómez y Dominga López, en 1700).

    La Muiñeira, por Fierro (detalle)Entre las costumbres más arraigadas en nuestras Mariñas, a la hora de cerrar el compromiso matrimonial una pareja, destacaba la entrega de joyas y arras para la novia. Una declaración de intenciones que sellarían en escritura pública, ante los testigos de rigor para otorgar legitimidad al documento, y , con ello manifestar la aceptación social hacia la futura unión.

    Esta disposición la encontramos, maravillosamente relatada, en una escritura fechada el 31 de Mayo de 1809 en la parroquia de San Pantaleón das Viñas, perteneciente a la antigua jurisdicción Real de Betanzos, en la que entre otros extremos puede leerse que:

    “En la Parroquia de San Pantaleón das Viñas a treinta dias del mes de Maio, año de mil ochocientos y nuebe: Por ante mi Escribano y testigos, Domingo Pita vecino de esta dicha Parroquia, dijo: Que respecto tiene tratado contraer Matrimonio con Thomasa de Sabin y Lopez hija legitima de Juan de Sabin y Francisca Lopez, esta ahora difunta y tambien de esta vecindad, y los dos ambos solteros: Que en casos semejantes, hay la costumbre entre Labradores Onrrados de dar a la Nobia por Razon de Arras, y Joyas una Mantilla Paño de Limiste guarnecida con cinta encarnada de tres Dedos de ancho por adentro, y por afuera, de otra de terciopelo estrecha y negra: Una cruz, y Botones para el cuello, y unos pendientes, todo esto de Plata aumado en oro: Que por ahora, no se halla con el suficiente dinero para comprar uno y otro:
    Que entre el sobredicho y su futura Muger, se hallan combenidos en que no entregando a esta dentro de un año, contado desde oy dia de la fecha la yndicada Mantilla, Cruz, Pendientes, y Botones, pasado que sea, en pago, reyenes, y satisfacion de todo ello, señala a la Thomasa de Sabin y Lopez una Pieza de Eredad labradía, sita en terminos del Lugar de Lambre, de esta Parroquia… Y hallandose presente dicha Thomasa de Sabin y Lopez, dijo: Aceta esta escritura, y se obliga en debida forma cumplir con su expreso… testigos presentes, que lo fueron Don Francisco Antonio do Pico y Pazos, Thomás Pita, y Gregorio de Outeiro, vecinos de esta dicha Parroquia. De todo lo qual, y conocimiento de los otorgantes zertifico
    =Entre renglones= de Ello= Valga. A rruego de los otorgantes. [Firmado]. Francisco Antonio do Pico y Pazos. [Rúbrica]. Ante mi. [Firmado]. Antonio Ramón de Agra. [Rúbrica].” (Archivo Notarial de A Coruña. Protocolo 2.546, folio 24. Año 1809).

    La donación del novio era de lo más tradicional, una mantilla de fino paño segoviano, y el típico aderezo de pendientes, cruz y botones de plata dorada, como mínimo exponente de los adornos de la mujer en el medio rural, y prendas para lucir los días más señalados.

    Se planteaba la carencia de metálico, para la adquisición de las piezas, en tiempos difíciles, nunca ajenos a la ocupación francesa, que en aquellas fechas traía atemorizado al País, con sus continuos ultrajes y saqueos, muy especialmente padecidos por la ciudad de Betanzos y su jurisdicción, lo que no fue óbice para que Domingo Pita ofreciera como prenda de su amor una porción de tierra, el bien más preciado para todo labrador.