• La elaboración de chocolate en Betanzos (III)

    24 enero 2020 • Blog

    Con la retirada, el 23 de junio de 1809, del Ejército Francés de la ciudad de Betanzos y su Tierra hacia Castilla y otras partes para no volver, fueron regresando paulatinamente a sus hogares todos los vecinos que habían huido a las montañas y aldeas para garantizar la supervivencia y la propia vida (Véase la entrada Restauración del Altar Mayor de la iglesia de San Francisco de Betanzos en 1823, de fecha 16 de noviembre de 2019). Además de encontrar sus viviendas saqueadas y en su mayor parte incendiadas, tuvieron que afrontar tiempos de escasez y de malas cosechas, con lo que su retorno se vio agravado por el hambre. Mal podrían consumir chocolate si no llegaban a conseguir el pan nuestro de cada día, una cuestión que retiró de la escena ciudadana y artesanal la actividad de los chocolateros, quienes tardarían casi diez años en reaparecer para mejorar el estado de salud de la ciudadanía y olvidar aquellos sinsabores y desgracias en comunión con transeúntes y comarcanos.

    En el intervalo y hasta contar con obradores propios de menestrales, el cacao se obtenía por encargo a través de las panaderas que desde Betanzos llevaban el pan para vender en La Coruña, a las que les entregaban el costal con el importe de su valor para satisfacer al abastecedor herculino, y con el que regresaban a Betanzos para devolver al encomendero quien les pagaría lo estipulado por la gestión y transporte, y producción que estaba a cargo de oficiales o maestros chocolateros contratados al efecto. Por este tiempo las variedades más estimadas para la elaboración de chocolate eran las de Caracas y Guayaquil, el primero de mayor precio que el segundo por el encarecimiento de los portes en origen,  por cuya razón cotizaba por otro tanto y diferencia que no afectaba a la calidad sino más bien al gusto y estimación del consumidor.

    En el año 1818 se encargaba de aquel servicio Isabel González, moza soltera de 18 años, vecina de Betanzos, y panadera que acudía regularmente a La Coruña a vender pan, al tiempo que recibía encargas de artículos  «… mayores y menores dela Coruña a Betanzos…» por parte de vecinos de esta última. Entre sus clientes se encontraban doña Cayetana Núñez de Verea o Darriba, conocida asimismo como doña Cayetana de Basilio, propietaria de la primera casa de los soportales del Campo de la Feria, antiguo número 11 y actual número 5, a quien surtía de cacao desde el mes de junio anterior,  y Baltasar Rodríguez Romero, adinerado mesonero establecido en el antiguo número 14 y actual 11 de dichos soportales, lindante con la segunda Venela (en nuestra obra La ocupación de Betanzos y su Tierra por los franceses en 1809, editada por el Ayuntamiento de Betanzos y Gadis en 2013, página 236), herrador y fundador en 1812 de la fábrica de curtidos de La Magdalena (Ibídem. Página 247).

    El Campo de la Feria en la segunda década del siglo XX. La casa nº 5 de doña Cayetana Núñez, es la primera con soportal desde el centro de la foto. Archivo del autor.

    Las circunstancias que movieron a doña Cayetana a situar como mesón el primer piso de su casa en días feriados, heredada de su padre el escribano don Antonio Basilio Núñez Pardo Darriba (casó tres veces) y de su segunda mujer doña María de Verea Cámara y Romay, y en la que había instalado su notaría, se debió a que su marido don Felipe Varela y Somoza (Archivo Diocesano de Santiago, L.S.18, Folio 162, casados de la pª., de Santiago de Betanzos, folio 162 vº., enlace del 29 de octubre de 1783) maestro de víveres  de la Real Armada de S.M., y que había servido en los Regimientos de León y Saboya, había fallecido en acto de servicio en Buenos Aires, y su único hijo don Tomás Salvador Somoza Núñez, también conocido por don Tomás Varela Núñez (Ibídem. Bautizados Santiago de Betanzos, 7 de agosto de 1784) casado en Betanzos con doña María Ventura Vilariño Arias, hija de don Andrés Vilariño y de doña Bernarda Arias y Santirso, también falleció en el Campo del Honor en 1809 fuera del Reino de Galicia, y quien dejó huérfanos a don Andrés y doña Cayetana Varela Vilariño (bautizada el 26 de abril de 1807 en la citada parroquia) y menores que pasaron a vivir con su abuela. En la citada obra sobre la Ocupación Francesa, hemos ilustrado como a nuestros antepasados les habían requisado entre otros todas sus reservas de bienes raíces, como el soto de Chelo de cuatrocientos ferrados, por cuyo motivo y a la espera de las pensiones de los fallecidos, no tuvo otro remedio que avivar el ingenio para su crianza. Dicha nieta Cayetana Varela Vilariño, Núñez o Somoza (de 35 años en 1843), como igualmente fue conocida, casó con el escribano don Francisco Antonio Salgado (de 41), del número de Betanzos, y habitaron la casa nº 18 de los soportales del Campo de la Feria, y tuvieron por hijos a doña Tomasa (de 21 ), doña Amalia ( de 18), doña Gerarda (de 16), don Eladio (de 11), don Aurelio Ramón (de 9), doña María Antonia (de 6 ), doña Cristina (de 4), doña Eraclia (de 3), Abelardo (de 2) y doña Edelmira Salgado Somoza ( de 1 mes). El citado don Eladio Salgado Somoza, nacido el 6 de noviembre de 1831, casó siendo funcionario de Hacienda con doña Dominga Lamas Sánchez (nacida el 5-II-1860), y pasaron a domiciliarse en la calle de los Plateros número 12, lindante con la casa que había sido domicilio del abogado don José Arias Uría, donde habitaban en 1889, y tuvieron a doña María del Carmen, doña María (1883), don Francisco Antonio (4-V-1885), doña Concepción Agueda (4-II-1887) y doña Amalia (28-IV-1889), y en su compañía habitada don Enrique Salgado Sánchez (5-II-1859), soltero y propietario.

    Soportal de la casa nº 5, con el antiguo Tablero o mostrador de la tienda, y lugar de cobijo para las lecheras a mediados del pasado siglo. Archivo del autor.

    Sucedió que en la remesa del miércoles 26 de agosto de 1818, el abastecedor del cacao introdujo en el mismo costal los pedidos de sendos mesones e Isabel le entregó a doña Cayetana la media arroba de la variedad Caracas que había encargado Baltasar Rodríguez, y que de inmediato se puso a manufacturar el maestro con el que estaba concertada, de manera que la panadera le reclama la diferencia de precio del Guayaquil.  Para darse una idea, la media arroba igual a doce libras y media gallegas (7,18 Klg.) de cacao de Caracas valía ciento cuarenta y cinco reales de vellón, y la misma cantidad del Guayaquil sesenta y cinco reales. Como doña Cayetana le hubiese propuesto que la diferencia de precio corriera a cargo de ambas, la panadera Isabel presentó una reclamación ante la Justicia de la Ciudad, e instancia que debido a su minoría de edad presenta su padre en los siguientes términos:

    » Sºr Correjidor de esta ciudad de Betanzos

    Antonio Gonzalez labrador y vecino de esta ciudad con el respecto divido (sic) hace presente a V.S. y dice tiene una hija llamada Sabela esta handa en el Camino dela Coruña, como lo executan todas las demas Panaderas y conducen estas encargas mayores y menores dela Coruña a Betanzos, y resultando qe. la hija del qe. representa ha traido dos encargas qe. ha sido media aroba de Caracas, estas selas havia encargado, Baltasar Rodriguez, cuio le entrego ciento quarenta y cinco rs. asi era su yn Porte, y dª Cayetana de Basilio le entrego 65 rs. Para media arova de Bayocil (Guayaquil), y entragando (sic), cada uno de por si el dinero y tambien saco en qe traherlo Resulto qe. enla Coruña, el comerciante qe tenia el genero, Padecio equivocacion qe. donde havia de echar Bayoquil (Guayaquil), echo Caracas , como no conocia los sacos a pesar de haverle advertido y diferenciado Por lo qe. de llegada a Betanzos, entrego dha su hija a cada uno de sus dueños el suyo, y tratando Dª. Cayetana de Poner en obra y acer Chocolate llamo el maestro de ello y poniendole delante la obra, le dice el maestro, señora esto no hes para U. Porqe hay mucha difirencia, qe. esto havia de custar siete pesos y no como asi fuese, y a esto le contesta el Ama y dice Trabaja qe. seria equi vocaºn delos tens (tenderos), y tratando aora el ferrador de poner en obra el suyo conoce no ser lo qe encargo y Pidiendolo a dha Dª. Cayetana en bu[e]nas Palabras el restituir o cambio no quiere hacerlo, Por lo qe le Precisa obcurrir a V.S. para qe, se sirba mandar con Parecer a unos y otros y realizar la verdad, y Page Dª Cayetana lo Justo como hes de Justicia. Betanzos 3 de septre de 1818. [Firmado]. Antonio Gonzalez.[Rúbrica].». (Archivo Municipal de Betanzos. Caja 3.541, sin catalogar).

    Por su parte doña Cayetana Núñez de Verea responde al día siguiente a través del procurador don José Agustín García, y diligencia redactada del tenor siguiente:

    «Josef Agn. García en nre. de Dª Caetana Nuñez da Riba Viuda de Dn. Felipe Somoza vecina de esta Ciud Ante V.S. como mas haia lugar digo qe mi pte acostumbra a hacer o labrar en su Casa Chocolate para Vender a cuio fin enbia a conprar el Cacao ala Ciud. de la Coruña valiendose pª. ello de Panaderas, como qe. desde hay mas de quatro meses selo conduce todas las Semanas una tal Ysabel veznª de esta Ciudad, a cuio fin siempre le entrega un mismo costal y en el se lo conduce, empleando ó inbirtiendo de consiguiente dha mi pte. el referido Cacao en dho Chocolate bendiendo este despues a nuebe rrs., y usando en el recibo de tal Cacao con una conpleta buena fe, como que lo emplea tan presto selo entrega, lo mismo que sucedió con el qe le trajo en el Miercoles dela semana proxima en su referido costal, que tan presto lo recibió, lo empleó en dho Chocolate; Y aun despues bolbió a mandar a dha Ysabel buscar y le trajo mas Cacao dela Casa del mismo Comerciante donde acostumbraba, de manera que en unas y otras veces le daba mi pte., y echaba en el mismo costal el ynporte del Cacao que le mandaba traer, sin que de ninguna vez dijese a mi pte. le faltara cosa alguna: Sin embargo delo cual sucedió qe. en el dia primero del corrte. sele presentó la Ysabel manifestandole que el Cacao que le trajera dho día Miercoles del semana proxima viniera trocado, que era de Caracas, y para otro que se lo encargara, y que este queria cobrarla el mayor precio de Setenta rrs., y que por lo mismo debia mi pte. resarcirle de ellos por haberse aprovechado del lucro de la mejor Calidad: Mas a pesar de que dha mi pte. le propuso que aquel engaño si es que lo hubo no pendio de ella, sinó dela misma Panadera, mucha mas cuando esta confesó qe. para el Cacao del otro que se lo encargara no llebara costal alguno sino para el de mi pte., y qe. por eso era ynposible o dificultosa la equivocacion; Al paso que el Chocolate que con el mismo Cacao hizo no pudo benderlo a mas que a los mismos nuebe rrs. que acostumbra, sin que por lo mismo pudiese decirsele habia sacado mayor lucro de aquel Cacao, sin embargo, y por mera Caridad, avista de la miseria y Calamidad que le lloró para no poder aprontar ella por si dhos setenta rrs., le ofreció la mia darle la midad para qe. ambas concurriesen a la perdida, Y cuando pensaba que accediese á tan Cristiana y justa propuesta, halla la novedad de que ocurrió en Xª. reclamandole la total Cantidad, y sre ello sele manda comparecer: Y en oposicion a semejante solicitud debo hacer preste. a su Justificaºn, qe no  mediado de parte de la mia el menor dolo, ni malicia al tpo de recibir y emplear el referido Cacao, ni de consigte. resultadole mas lucro de su Calidad, porque el Chocolate que con el hizo nolo bendió ni pudo bender a mas precio que el de nuebe rrs. qe. acostumbra, no está por lo mismo obligada a pagar los engaños si es que los hubo dela Panadera, antes bien se presume no hubo el menor engaño, porque al sigte. biaje aseguró a mi pte. que el Cacao que traia era del mismo Costal y del mismo comerciante de donde tajera (sic) el supone de el engaño, y es de adbertir que para el no le dió, ni le pidió mas dinero que el qe. siempre acostumbraba; Pues es bien sabido que todo aquel que recibe una comision ó cuidado se espirimente, mucho mas cuando al tal comisionado sele paga su trabajo, como la mia lo hace a la Ysabel, pues acostumbrando esta a traer a mi pte. y a muchas veces anteriormte. el referido Cacao, llevando siempre para el un mismo costal, un mismo ymporte o dinero, y una misma orden, es mucho disparate el decir qe. hubo engaño en a que genero, y que silo hubo no es ella la responsable mayormte. cuando de el no resultó lucro a la mia: Por tanto a V.S. lo representa e yó en su nre supcº. se sirba mandar comparezcan y juren a tenor de lo expuesto, y resultando como no puede ser menso su certeza, absolber a dha mi pte. de la reclamacion contraria; libremte. y sin costas algªs condenado en ellas ala ssedha y en las mas providencias a que por malpidiente se hizo acreedora, por ser de Xª. que pido juro lo debido. [Firmado]. Garcia.[Rúbrica].». (Ibídem).

    Como el único chocolatero que ejercía el oficio en Betanzos era Manuel Regueiro, natural de Bergondo y de 24 años de edad, es de presumir que fuera el maestro que le trabajaba el cacao y elaboraba el chocolate para doña Cayetana; habitaba en el por entonces número trece de la calle de los Herreros, en una casa que construyó sobre un terreno que le había aforado don Juan Antonio de Leis, el 7 de septiembre de 1819 (heredó al aforador su sobrino don Manuel María Leis y Sevil, vecino de la villa de Puentedeume), por ochenta reales de vellón, y casó con Tomasa Fernández, natural de Villamourel, con la que tuvo a María, de 12 años y a Carmen con 11 años en el año 1843. (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 3.487, folio 1, del escribano Pedro Antonio Paredes, del número de Betanzos).

    En cuánto a la panadera Isabel González se casó con el labrador Manuel Fernández, asimismo natural de Betanzos, quienes tenían por domicilio el número 28 de la calle de Cachiñas de Abajo, y vive con ellos su sobrino Manuel Becaria, que contaba 4 años de edad en 1840, y como criado José Fuentes de 44 años, soltero, y natural de Cerneda.

    Entre los libros de cocina de nuestra casa, manuscritos por nuestras abuelas, y en uno de los más modernos de mediados del siglo XIX, consta la receta para la elaboración de «Chocolate rico y Económico» con los siguientes ingredientes y precios:

    » 1/2 ferrado de cacao precio            100.-

    1/2 idem guayaquil                               89.-

    20 libras azucar blanco Cuba

    4 onzas canela superior

    2 libras harina de arroz «. (Archivo particular del autor).

    No cabe duda que el adelanto en las comunicaciones había reducido la diferencia de precio entre ambas variedades de cacao.

    (Continuará)