• La elaboración de chocolate en Betanzos (I)

    5 enero 2020 • Blog

    Es de general conocimiento que el cacao se introdujo en España por Sevilla en tiempos de Felipe II, por lo que Andalucía se convirtió en la primera distribuidora de la semilla de cacao en la Península, como materia prima para la elaboración de chocolate en el resto del País. Por Real decreto del 6 de agosto de 1764, el Rey Carlos III autoriza la comunicación de La Coruña con América mediante un barco correo al mes que también podía transportar mercancías, y que se vería ampliada en 1778 con el decreto de libre comercio que permitió abrir a otros puertos el tráfico mercantil con el Nuevo Mundo. A partir de entonces el abastecimiento del cacao llegaría a los puertos gallegos sin problemas y en especial al de La Coruña, donde se elaboraba para convertirlo en chocolate además de aprovechar la vaina de la semilla, por cuyo consumo se tildaría a sus vecinos de «cascarilleiros».

    Al unísono con la vaina de cacao se introdujo en nuestra tierra el más que milenario y precolombino «metate», piedra volcánica o de granito rectangular que se calentaba previamente y sobre la que, una vez tostadas las vainas de cacao y retirada la cascarilla en otra parte del obrador, se procedía a la molturación de los granos de cacao con la mano o brazo del metate, también llamado rodillo, elaboración aquí conocida como «a la piedra» «a brazo» indistintamente, y en la que se refinaban hasta conseguir una masa homogénea con los aditivos de harina y azúcar, combinación que seguidamente se introducía en moldes de madera o metálicos para su enfriamiento y consiguiente solidificación. Más modernamente y en sustitución de la harina se añadía vainilla o canela como complemento.

    Una vez consultadas una porción de relaciones de repartimientos vecinales o donativos efectuados en la ciudad Betanzos a favor de la Corona, no figuran contribuyentes con la profesión de chocolateros en todo el siglo XVII, por lo que no hemos podido determinar su establecimiento en la misma hasta los tiempos de la Ilustración. Sin embargo el chocolate se halla presente en el protocolo de la Ciudad, según consta en la sesión municipal del 24 de noviembre de 1679, en la que con motivo de girar Visita Pastoral a sus parroquias el Excmo. Señor don Andrés Girón, Arzobispo de Santiago, y con el propósito de hacerle más agradable su estancia, la Justicia y Regimiento procedió en la siguiente guisa:

    «…En este ayuntamiento se acordo se aga Un Regalo a su Exª el Sºr. arzobispo de ssgº. que se alla en esta Çiudad y… se conponga de una arroba de chocolate y ocho Caxas de diferentes dulçes…» (Vid., la entrada en esta misma web Visitas pastorales con chocolate o serenata de fecha 15 de septiembre de 2012).

    En el monumental Catastro de Ensenada la ciudad de Betanzos responde al interrogatorio el 26 de junio de 1750, y entre los menestrales que se registran figuran como «…Chocolateros, Pedro Bentura Gaiosso, a quien regulan de utilidad al año setecientos rreales; Gregorio de Lain y Saavedra, a quien se rregulan al año ducientos rreales…» (Archivo General de Simancas. Catastro de Ensenada. Transcripción realizada en 1946 por el copista del mismo don Tomás Iglesias López para la Biblioteca Municipal de Betanzos, según consta en la sesión del 2 de julio de 1946 y caja 53 del Archivo Municipal de Betanzos, y que sería publicada en 1955 por don Francisco Vales Villamarin en el B.R.A.G. Tomo III de la Colección de Documentos Históricos). Es de destacar que la utilidad estimada para el chocolatero Pedro Bentura, suponía la mitad de los ingresos que por aquella época se le aplicaban a un boticario, y superior a lo regulado para el más importante mercero de la localidad.

    Los dos chocolateros establecidos en Betanzos no debían de producir lo suficiente como para abastecer el consumo de la población, si nos atenemos a que en un litigio planteado por doña Elena Calviño en 1751 (Vid. nuestro trabajo Linajes Mariñanes – Los Calviño de Betanzos y del Pazo do Condado, publicado en el programa oficial de fiestas patronales de Betanzos 2008 y en separata por el Excmo. Ayuntamiento), se presenta como testigo al chocolatero coruñés Fernando Cortés, quien el 14 de agosto de 1752 declara que:

    «…con la ocasion de ser tal chocolatero, de orden y llamiento (sic. Léase llamamiento) de dicho Don Pedro Calviño Montenegro, fue abra diez años a la ciudad de Betanzos y casa del susodicho a trabajarle y azerle algunas moliendas para el consumo de su casa que se le ofrecia, y tanvien a Don Jospeh de Leis Seijas y Sivil su hierno, regidor y vezino de la misma Ciudad; deteniendose para ello en la casa de cada uno de los dos los dias que eran prezisos, que a su parezer eran a uno y a dos, cuio trabajo continuó por quatro o cinco años consecutivos, y en cada uno su bez o molienda, y… en otras casas de aquella Ciudad en que asimismo ha trabajado…» (Archivo del Reino de Galicia. Real Audiencia. Legajo 19.307-69, folio 171 vº.).

    Es decir que dicho Fernando Cortés se trasladaba desde La Coruña a ejercer su oficio a señaladas casas de hidalgos brigantinos, entre otras, desde hacía varios años, en las que le daban alojamiento durante las jornadas necesarias para la elaboración del chocolate preciso para su consumo, posiblemente por no disponer de menestrales del oficio en la propia ciudad y postulado que nos lleva a pensar que aquellos chocolateros se establecieron en Betanzos poco antes de la formación del mencionado catastro.

    (Continuará)