• La calle detrás del Archivo: Avenida de Linares Rivas ( II )

    16 noviembre 2020 • Blog

    Resultó mucho más complicada la realización del segundo tramo, desde el Hospital de San Antonio de Padua hasta la carretera de Castilla, al pretender el ayuntamiento que juntamente con el primero conformara un sólo proyecto conocido como Travesía de Betanzos,  en razón a constar oficialmente que se trata de «… la construcción de la Travesía que debe unir las carreteras de primer orden de Madrid á la Coruña con la de tercero de la Golada a Betanzos…», y en consecuencia bajo la responsabilidad e intervención del Estado.

    El enlace de la Travesía de Betanzos con la carretera general de La Coruña a Madrid, a principios del siglo XX. Editada por Hijos de A. Núñez, original del archivo del autor.

    La oposición que se ofrece desde el Gobierno Civil de la Provincia, por entender que su realización corresponde al ayuntamiento de Betanzos, obliga a la Corporación municipal a nombrar una Comisión que respondiera con efectividad y respeto a su planteamiento, y designa a don Juan Pedro Lisarrague Etchard, regidor síndico primero y al concejal don Andrés Espiñeira Fidalgo, cuyo informe es presentado para su aprobación en la sesión ordinaria del 13 de septiembre de 1886, presidida por el alcalde don César Sánchez San Martín, y en el que entre otros extremos se expresa lo siguiente:

    «… La Comisión nombrada por el Ilustre Ayuntamiento para emitir dictamen respecto á la contestación que debe darse á la comunicación del Señor Gobernador de la provincia de tres de Julio último relativo á la construcción de la travesía que debe unir la carretera de primer orden de Madrid a la Coruña con la de tercero de la Golada a Betanzos dice: que según el artículo primero de la ley de once de Abril de mil ochocientos cuarenta y nueve los Ayuntamientos solo tienen obligación de costear la construcción y conservación de las travesías cuando estas van por las calles del pueblo ó de sus arrabales. Ahora bien la travesía de cuya construcción se trata no comprende ninguna calle del pueblo ni de sus arrabales sino que pasa por la parte de afuera de la Ciudad atravesando los Campos llamados del Frade. A esto no obsta que una porción de dicho terreno esté inculto y que en el se haya construido una casa, porque la verdad es que ni se encuentra empedrado ni tiene nombre ni figura entre las calles del pueblo y arrabales, ni presta otros servicios que los de un camino rústico vecinal para servicio de las mencionadas fincas del Frade y Campo de la Feria. No es pues una vía urbana, es una vía puramente rústica que el Gobierno puede ocupar para unir tan importantes carreteras sin necesidad de los crecidos gastos de la espropiación. Con lo espuesto basta para comprender que el Ayuntamiento no tiene obligación de costear en poco ni en mucho las construcción y conservación de dicha travesía dados los terminos claros y esplicitos de la disposición legal antes citada…».

    El brillante informe que arrimaba el ascua a la sardina, y según seguiremos analizando estaba encaminado a librar a la Ciudad de contribuir con medios que no disponía, continúa en esta linea al manifestar que:

    «… los Ayuntamientos sólo están obligados á costear dichas obras cuando cuentan con recursos para ello, debiendo ser exceptuados en caso contrario; y es un hecho público y notorio que la situación de este Municipio es tan angustiosa que no ya construir calles, ni aún recomponerlas puede, viéndose en la triste necesidad en estos últimos años de disminuir en alumbrado y suprimir otros gastos de reconocida utilidad á lo que hay que añadir que pesa sobre él una deuda de más de doce mil pesos…».

    Lo que no es óbice para que muestre el gran interés del ayuntamiento de Betanzos en dicha obra, como lo tienen con todas las vías que lo circundan para que en todo momento se encuentren en perfecto estado y expeditas:

    «… y mucho más la de que hoy se trata por las razones espresadas en la solicitud dirigida al Excelentísimo Señor Ministro de Fomento y la no menos atendible de que este trozo viene á formar parte de la carretera de tercer orden en construcción titulada de Herves á Fontan. La razón es obvia. La carretera de Fontan en su segundo trozo enlaza con la de la Golada en el puente de las Cascas, y después vuelve á enlazar con la carretera de Castilla en el punto denominado Vuelta del Codo aprovechando una buena parte de ambas carreteras; pero dejando una solución de continuidad al pasar por este pueblo, en el cual se ven los carruajes en la precisión de atravesar la Plaza del Campo en grave riesgo de viajeros y transeúntes por la forma en que dicha Plaza está empedrada. Y esta es una razón más para comprender que no se trata de una travesía por el pueblo… sino simplemente de enlazar dichas carreteras por fuera del pueblo y sin llegar á este…».

    Finalizan el informe con una serie de capítulos determinantes sobre su exposición o informe, y aseguran en el:

    «… Quinto: Que no pasando la travesía por las calles del pueblo este Ayuntamiento no tiene interés y deja en completa libertad al Señor Jefe Ingeniero para fijar la anchura de la travesía y demás circunstancias que enumera el artículo quinto del Reglamento de once de Abril de mil ochocientos cuarenta y nueve.

    La Corporación no obstante podrá acordar así ó como considere más acertado. Betanzos diez y ocho de Agosto de mil ochocientos ochenta y seis. J.P. Lissarrague, Andrés Espiñeira. Y el Ayuntamiento enterado detenidamente de dicho informe Acordó aprobarlo en todas sus partes…» (Archivo Municipal de Betanzos. Actas Capitulares. Caja 31, sin catalogar).

    Como habrán podido observar el informe es excepcional, todo un lujo en la defensa de los intereses de la Ciudad en tiempos tan difíciles, como que no existían caudales que administrar.

    En el periódico local EL MENDO , número 23, del martes 10 de junio  de 1890, se publica en el apartado CRONICA DE LAS MARIÑAS, la siguiente novedad:

    «… La Comisión permanente de la Diputación provincial de la Coruña acordó proponer á la Dirección general de Obras públicas el expediente de la Travesía de Betanzos, para unir la carretera de Madrid á la Coruña con la de tercer órden de este punto á Golada…».

    Año y medio después, el 23 de noviembre de 1891, era nombrado Ministro de Fomento el compostelano don Aureliano Linares Rivas, cuyo hermano don Maximiliano ejercía el cargo de Gobernador Civil de la Provincia de La Coruña, a quien recurrieron las autoridades locales para que reactivara el paralizado proyecto de la Travesía de Betanzos, y a quien se debe su consecución. Fue así como en el periódico local LAS MARIÑAS, número 127 del 16 de octubre de 1892, y apartado titulado Crónica de las Mariñas, se ofrece la noticia de como por un ingeniero, un ayudante y el sobrestante de Obras públicas Sr. Lago Freire, dieron comienzo las operaciones de replanteo de la travesía que une la carretera de La Coruña con la de la Estación por detrás del Hospital, y obras que se iniciaron el viernes 14 pasado.

    Seis meses después y en el mismo medio de comunicación de fecha 23 de abril de 1893, se pone en conocimiento de los lectores que «… Las obras de la carretera-travesía de tras el Hospital adelantaron mucho en estos últimos días, habiéndose trasladado ya para otro lado de la carretera la fuente que había arrimada al pequeño huerto del establecimiento benéfico…». Transcurridos otros tres meses, el mismo diario de fecha 16 de julio de 1893, anuncia a bombo y platillo que «… El jueves por la tarde se terminaron las obras de fábrica de la carretera travesía de tras el Hospital, y con este motivo el contratista D. Ricardo Cortiñas obsequió á los canteros, que celebraron el final de sus trabajos con gaita y cohetes. La obra había empezado hace 9 meses y no estará definitivamente concluida hasta dentro de dos ó tres…».

    En el ínterin el ayuntamiento ponía su granito de arena: una vez finalizadas las obras por el Estado, se acuerda en la sesión supletoria del 2 de agosto de 1893, presidida por el alcalde y farmacéutico don Fermín Couceiro Serrano, autorizar a la comisión de policía y obras para que en la forma que estime conveniente:

    «… proceda á la venta de tres acacias que con motivo de la construcción de la Travesía de Betanzos que enlaza la carretera general de Madrid á la Coruña con la de tercer orden de Betanzos á la Golada, hubo de necesidad de talar en la plazuela existente en la calle del Valdoncel…» (Ibídem. Caja 33, sin catalogar).

    Se trataba de la plazuela del Picardel donde se había levantado un tinglado para guardar la bomba de incendios, que se hallaba poblado de acacias y parte de su superficie que fue necesaria para formar el acceso de la Travesía de Betanzos. Estas tres acacias le fueron rematadas a don Marcelino Etcheverría Vila por cinco pesetas (Ibídem. Sesión supletoria del 9 de agosto de 1893). A mediados del siglo XX y a  solicitud del Delegado Provincial del Frente de Juventudes de un terreno  «… para el Hogar del Frente de Juventudes…» , el ayuntamiento en sesión del 10 de mayo de 1952, presidida por el alcalde don Tomás Dapena Espinosa, acuerda ofrecer doscientos cincuenta metros cuadrados, bien en El Picardel o en la esquina del Parque Municipal colindante con la Avenida de La Coruña (Ibídem. Actas Capitulares. Caja 3.104, sin catalogar), resultando elegida la primera opción por ser un lugar más céntrico y por tanto de mayor accesibilidad para la juventud de la población.

    Al mes siguiente y en la sesión municipal ordinaria del 11 de septiembre de 1893, presidida por el primer teniente de alcalde don José María Miño Manibesa, se da cuenta de una factura presentada por el herrero Manuel Martínez, por un importe de treinta y cuatro pesetas con noventa y seis céntimos «… por construcción y colocación de dos columnas o soportes de hierro para dos farolas, las cuales se colocaron en el pretil de la Travesía de la plaza del Valdoncel…» (Ibídem. Caja 33, sin catalogar).

    La siguiente actuación del municipio en esta nueva vía, fue debida al hedor que producían las aguas sucias sin canalizar que discurrían desde el Colegio de Huérfanas y la siguiente casa que hace esquina con esta Travesía, señalada con el número tres y que conocimos como la casa Rivas, según consta en acta de la sesión ordinaria del 20 de mayo de 1895, presidida por el alcalde y banquero don Antonio Núñez Piroto, quien propone y se aprueba por la Corporación municipal que la comisión de Obras:

    «… ordene se cubra con granito ó alcantarilla de la referida Travesía en el espacio comprensivo desde la esquina de la casa número tres de la expresada calle del Valdoncel hasta la avenida ó calzada del hospital…» (Ibídem. Caja 34, sin catalogar).

    Las autoridades locales decidieron agradecer la intervención de tan ilustres gallegos, en la sesión supletoria del 8 de julio de 1896 presidida por el alcalde don Claudio Ares Lorenzo, con el siguiente reconocimiento:

    «… En vista de los servicios que diariamente viene prestando á esta localidad, y a los esfuerzos que para realizar importantes mejoras que contribuyen á su engrandecimiento el Señor Don Maximiliano Linares Rivas; el Ayuntamiento por unanimidad ACORDÓ que se dé el nombre de » Avenida de Linares Rivas», a la Travesía de esta ciudad que se llama – Travesía del Valdoncel- colocándose para ello dos placas a sus estremos…» (Ibídem).

    (Continuará).