En ocasiones tan singulares como la recuperación de una tradición, cumple realizar un
ligero comentario que permita enlazar su trascendencia histórica con la siempre plausible
reaparición. Es el caso del popular "Turito", el muñidor de la ilustre Cofradía de
Nuestra Señora de la Concepción y Santa Veracruz, instituida en la iglesia de San
Francisco de Betanzos, que, como vino efecfuando durante siglos, nuevamente reclamará la
presencia de los cofrades y de todos los ciudadanos para participar en los cultos de los
dias 7 y 8 de diciembre.
El 16 de marzo de 1605 se reunieron en cabildo los cofrades de Nuestra Señora de la
Concepción, en el monasterio de San Francisco, como era costumbre, con el fin de redactar
nuevas Constituciones, al haberse extraviado las antiguas. En el tercero de los mandatos
de las ordenanzas establecidas, se encuentra inserta la referencia al muñidor que nos
ocupa, dicen textualmente:
"...Ordenamos que los dichos vicarios o mayordomos a costa de la dicha Cofradia
tengan un mullidor, para que llame los dichos cofrades a los dichos entierros, misas y
cavildos de la dicha Cofradía, y al tal mullidor le dean el salario necesario y una
túnica con una insignia de Nuestra Señora de la Concepción, que traiga vestida quando
llamare y murieren los dichos cofrades y no de otra manera, a los quales llame con una
campanilla por las calles públicas cada vez que los dichos vicarios o mayordomos lo
ordenaren".
Uno de sus cometidos era el avisar a todos los cofrades para asistir a las visperas,
misa y procesión del día día de la patrona, la Purísima Concepción. Desconocemos la época
en que fue sustituido el tañir de la campanilla por los sones de pífano y tambor,
instrumentados por otros dos muñidores que se incorporaron al protocolario ritual.
Vestían túnica larga de damasco blanco y azul, cubriéndose con chambergo.
La túnica ha llegado a nuestros días posiblemente desvirtuada. Es una prenda de
revestir, en la que impera el color blanco, con aspecto de toga de 114 centímetros de
alto, cuello recto abrochado con corchete, delantero abierto hasta el bajo con amplia
cenefa azul y esclavina de tres picos del mismo color caída sobre la espalda.
Con este atuendo recordamos al muñidor, que ocupaba lugar preferencial, mientras los
acompañantes utilizaban su propia ropa o el uniforme de la banda municipal. El últúno
titular en este oficio, el señor José, recorría la ciudad ejerciendo sus funciones en los
portales de las casas en donde vivían los cofrades, y encabezando la comitiva municipal
hasta San Francisco, para asistir a los solemnes actos litúrgicos. En algunas ocasiones
era portador de octavillas informativas sobre el horario y los lugares que tendrían que
ocupar.
A pesar de encontrarse en suspenso la actividad en esta Cofradía, no escatimamos
efuerzo alguno en colaborar con la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Betanzos, y
con la ayuda de la comunidad franciscana, para conseguir este resurgimiento, en la espera
de que todos los cofrades encuentren renovados ánimos que garanticen su continuidad.