• En Navidad y Reyes, ¿cantamos os villancicos?

    29 diciembre 2017 • Blog

    Niños cantando por las puertas en la noche de Reyes. Obra de Rembrandt, conservada en el British Museum.Se mantuvo hasta el siglo XX la entrañable y antigua tradición de Cantar los Aguinaldos en la Nochebuena y los villancicos en víspera del día de Reyes también conocida como Noche de Reyes. En tan señaladas fechas grupos de niños y de jóvenes de la ciudad y sobre todo de los alrededores acudían a Betanzos para obtener el aguinaldo, recorrían las calles y paraban en las casas y establecimientos de la población donde se ofrecían a cantar las composiciones características de estas festividades, algunas de propia creación y las más del repertorio religioso de la Natividad del Señor, acompañados con panderetas, tambores, conchas de vieira y hasta botellas de anís para rascar, a cambio de la correspondiente propina o aguinaldo de cuya generosidad dependía la consiguiente copla de escarnio o de reconocimiento.

    En el periódico local EL MENDO, del que era director y propietario don Adolfo Vázquez Gómez, cronista oficial de Betanzos desde el 18 de noviembre de 1890 hasta su fallecimiento el 25 de julio de 1950, publicaba el miércoles 7 de enero de 1891 el artículo “La vida en Betanzos”, fechado la víspera por el intelectual don José Algueró Penedo, en el que se hace eco de dicha tradicional costumbre:

    “…El día de Reyes

    … Esos aldeanos que bajan la vecina loma, vienen á la ciudad á cantar los villancicos, puesta en la oreja la callosa mano y á batir con fúria la baqueta del destemplado tambor, porque tambien hace hoy años acudían los pastores a Betheleem á festejar el natalicio del Dios niño…”.

    Transcurridos diez años aparece otra noticia en el semanal OTRO PUEBLO, del 27 de diciembre de 1901, en cuyo apartado de noticias se refiere al mismo asunto:

    “Crónica local

    … De algunos años acá y especialmente en éste ya no se vieron por las calles los pelotones de niños de ambos sexos que en la tarde y primeras horas de la noche de <Noche buena> andaban antes en busca de aguinaldo, preguntando de casa en casa «cantamos os villancicos»…”.

    Menos influidos por las alteraciones sociales y religiosas de entonces, esta tradición se mantuvo en las feligresías del entorno en todo su vigor hasta los años setenta del pasado siglo, como hemos podido verificar en la parroquia de San Pantaleón das Viñas, donde estamos domiciliados, en cuyo ramal de a pie de Trasmil al Barreiro se reunía un grupo de cuatro o cinco niños de entre doce y trece años unos días antes para ensayar las coplas y villancicos de su repertorio, con el motivo propio de Vamos a cantar os Aguinaldos, que acompañaban con pandereta y en alguna ocasión con la añadida filarmónica.

    Desde su salida de Trasmil, al atardecer, caminaban toda la parroquia en la seguridad de que los vecinos se encontraban en sus casas, en principio acudían a las que ya sabían que les habrían de dar aguinaldo, consistente en manzanas, castañas cocidas (zonchos), nueces y más tarde en metálico, sin faltar la casa del cura, la del maestro y las tabernas de la aldea. Entre las coplas que se rememoran están las de presentación y reclamo:

    Angelitos somos
    del cielo venimos,
    bolsillos tenemos
    y dinero pedimos.

    También añadirían los villancicos ante la anuencia de los oyentes:

    Aquí estamos cuatro
    como cuatro hermanos
    si nos dan licencia
    señores cantamos.
    ¡Cantamoslles!
    Las buenas palabras
    aquí las diremos.
    ¡Cantamos!

    Seguido del Villancico a tenor.

    Otras coplas dicen:

    Para Belén camina
    una niña soberana,
    hermosa en cuánto niña
    San José y su compaña.

    Como atraviesa toda la parroquia el Camino Inglés a Compostela, desde Ponte do Porco hasta Chantada y Hospital de Guende pasando por la aldea de Insua, en el antiguo Camino Real de Pontedeume a Betanzos, dice otra:

    Tumbaron a una puerta
    con humildad sobrada
    de dentro le responden
    si hay dinero entren
    si no no hay posada.

    De no recibir aguinaldo alguno el escarnio es seguro, diciendo:

    Estas puertas son de pino
    aquí vive un gran cochino.

    En contraposición cantan para el generoso:

    Estas puertas son de hierro
    aquí vive un caballero.

    En la actualidad no sólo no acuden los niños a cantar los aguinaldos a Betanzos, tampoco vienen los mayores a abastecerse a sus tiendas y comercios porque las autoridades les han cerrado las puertas de la ciudad.