• El pasaje del Pedrido

    Publicado en Betanzos e a súa Comarca el 01/04/2001. Contraportada.

    El Pasaje del Pedrido en el mapa de la Ría de Betanzos que Arricauts dedicó a Don Pastor Núñez (1888)El 16 de Abril de 1943, se inauguraba el Puente del Pedrido, una magna obra de ingeniería, que venía a facilitar la comunicación entre las márgenes de la Ría de Betanzos, hasta entonces unidas por medio de un servicio de pasaje, actividad que también había bautizado al puente.

    En el Antiguo Régimen, el impuesto de tránsito por el pasaje, pertenecía a la Renta del Portazgo de la ciudad de Betanzos, incluído en el Ramo de las Rentas de la misma y conocido como “del viento foráneo”. En el año 1577, su remate había alcanzado la suma de 66.000 maravedís anuales, según potura del procurador Luis de Soto (Archivo del Reino de Galicia. Legajo 9.541-61), e importe que permite contrastar la equivalencia del subarriendo en el siguiente contrato:

    “En la çiudad de Betanços, a quince dias del mes de Febrero de de mill y seyscientos y quatro años, Ante mi escribano publico y testigos, pareció presente Bertolame Martinez, morador e vezino de la dicha çiudad, y dixo que en el se abía rrematado, como en mayor postor, la Renta del Portazgo desta çiudad y sus partidos, por termino de dos años primero seguientes y en çierto preçio y quantia de maravedis, segun se contenia en el Remate que se abía hecho por la Justicia e rregimiento della, y porquel partido e rrenta de la pasaje del Pedrido era de la dicha Renta, y le pertenecia como tal arrendador, y assi por el tenor de la presente carta e por los dichos dos años de su arrendamiento, que se enpeçaron el primero de henero proximo pasado, arrendaba y daba la dicha rrenta a Maria de Brañas, viuda, y Alonso de Brañas su hijo e Alvaro Perez su hierno, vecinos del Pedrido, para que la llieven por el dicho tiempo, con que le paguen por rraçon della en cada un año veinte y çinco ducados, pagos por tercio de cada uno dellos puestos en su casa e poder sin descuento alguno, so pena de le pagar todas las costas y danos que por no le pagar de llano y en la cobranca se le seguieren y rescebieren, y los dichos Maria de Brañas y Alonso de Brañas y Alvaro Perez, dixeron que ansi resçebian e resçevieron la dicha pasaje en el dicho arrendamiento, para cobrar los derechos del pasar della como se abia cobrado asta aquí… y el dicho Betolame Martinez se la a de acer çierta segura y no se la quitar por mas ni por menos, ni por deçir que la quiere para si, ni por otra causa alguna e para lo ansi cunplir anbas partes obligaron sus personas y bienes muebles y raices avidos e por aver y dieron poder cumplido a las Justicias seglares del Rey nuestro Senor ante quien esta carta paresciere a cuya jurisdicion se sometieron, en espeçial al corregidor desta ciudad a cuya jurisdiccion se sometieron conforme a la nueba y Real pregmatica, para que se lo agan cunplir y guardar e pagar como si fuese llebado por sentencia defenitiba de juez conpetente a su pedimiento dada e por ellos consentida y no apelada y pasada en cosa juzgada, çerca de lo qual renunçiaron a todas y qualesquiera leyes, fueros e derecho de que para ir contra lo que dicho es se pueda aprovechar… estando presentes por testigos Juan Maseda, labrador, a quien rogaron lo firme por ellos de su nonbre, e Alonso Forte, labrador vecino de la dicha çiudad y Pedro de Ousende, criado del dicho Bartolome Martinez e yo escribano que doi fe conosco a los otorgantes. [Firmado]. Bartolome Martinez. [Rúbrica]. Como testigo. [Firmado]. Juan Maseda. [Rúbrica]. Paso ante mí. [Firmado]. Juan Perez Alvarez escribano. [Rúbrica]. A pié de firma . Fui a casa de Bartolome Martinez y receví rreal e medio de que doi fe. [Rúbrica].”
    (Archivo del Colegio Notarial de La Coruña. Protocolo 19, Folio 17, del Notario de Betanzos Juan Perez Alvarez. 1604).

    El último arrendatario de este servicio fué D.José Pérez Lorenzo “O Ferreiro”, auxiliado por D. José Medin, un empleado siempre atento a la llamada procedente de la orilla opuesta, a donde acudía con un bote, de tratarse de un transporte ligero, o con el batel si la carga era mayor. Este batel tenía capacidad suficiente para el transporte de personas, caballerías y carruajes; todavía se recuerda el de una caravana de gitanos, en ruta anual que incluía la acampada en terrenos propiedad del arrendatario, en el mismo Pedrido.

    Los días de mercado en Sada, los vecinos de San Pantaleón das Viñas, acudían con la carga de los productos destinados a la venta, en estos casos la lancha ya estaba preparada en la orilla para pasar al Pedrido y de allí hacia Sada por sus medios, con parada casi que obligada en la taberna de Valeriana. En los últimos tiempos, se satisfacía por el pasaje un real por persona.

    En la orilla de la feligresía de Viñas, existía un embarcadero de piedra que sigue prestando servicio, mientras que en la opuesta del Pedrido se había construido uno de madera, de unos seis metros, de mayor dificultad para el desembarque, en razón al profundo corte del terreno que no permitía hacer pie en la pleamar.

    Había sido un lugar de gran asistencia y concurso de gentes, e idóneo para la venta de productos del mar, como practicaban los marineros de Miño en 1714, con “sonido de las Bocinas, como lo acostumbran ellos mismos y otros muchos mareantes del foz y contorno desta Ria quando llegan al Pasaje del Pedrido… a bender el Pescado que traien” (de nuestro trabajo La Pesca en Miño en el siglo XVIII).

    Un servicio de pasaje, utilizado por todo género de personas, con registro incluido en algún que otro itinerario, como el debido a Fray Martin Sarmiento en su viaje de 1745, en el que anotó:

    “Barca do Pedrido. Aqui me embarqué, y corté la ría de Betanzos, para ir Bergondo y pasé por la aldea de Fiobre, y cerca de Moruxo y por San Ysidre…”.

    El mismo pasaje que realizaron, el 15 de Diciembre de 1779, John Adams y su hijo John Quincy Adams, de pormenorizada descirpción en sus célebres Cartas, y quienes llegarían a ser segundo y sexto Presidentes de los Estados Unidos de América.