• El ermitaño/a de Los Remedios de Betanzos

    Publicado en Betanzos e a súa Comarca el 01/09/2000. Contraportada.

    El 5 de Diciembre de 1672 se bautizaba a Luis Martin, hijo del capitan Don Luis Sequeiros y Sotomayor, Caballero de la Orden de Santiago, y de su mujer Doña Maria de Saavedra “tubolo en la pila para el cathechismo Maria de Jesús hermitana de Nuestra Señora del Camino” (Folio 66 del 2º libro de bautizados de la Parroquial de Santiago).

    El registro de una ermitaña en el Santuario de Los Remedios, movió nuestro ánimo y curiosidad por investigar las funciones de oficio tan poco común, o cuando menos conocer su cometido; interrogante que hemos solventado mediante el legajo nº 1752-11 del Archivo del Reino de Galicia, donde hemos podido constatar que le sucedieron en el cargo Domingo José de Araujo y a continuación Margarita da Graña.

    Al fallecer Margarita da Graña, en Febrero de 1722, el rector de San Martin de Tiobre y por consiguiente cura del Santuario, Don Antonio Gabriel de Montes y Tabares, nombró a Juan Golpe como interino, un experto hermano que venía desarrollando semejante actividad en el Santuario de Nuestra Señora de las Flores, decisión que no apoya el cabildo de la cofradía, de fecha 24 del mismo mes y año, que se tercia a favor de Ángel Sanchez de Andrade, a quien el sacerdote, una vez tomado posesión, le retira las llaves para entregarlas a su apadrinado.

    No se hace esperar la reacción de la cofradía, que nombra al procurador Don Juan Manuel Bermúdez de Castro, para que en su nombre reclame justicia ante la Real Audiencia del Reino de Galicia, en cuya exposición manifiesta lo siguiente:

    “y digo que allandose como se alla dicha Cofradía, mi parte, en la posesión usada y guardada desde uno, diez, veinte, treynta, quarenta, ciento y más años tiempo ynmemorial a esta parte, que memoria de hombres no hes en contrario, de nombrar y eligir una persona ydonea, que sea lega y aunque tenga familia y hacienda que sirva el empleo de hermitaño en dicho Santuario para que en el asista de dia y noche en los quartos alto y bajo fabricados y destinados por mi parte para dicho hermano… todo ello a la vista, Ciencia y Consentimiento del querellado y mas Curas sus antezesores, hes ansi que haviendose muerto Margarita da Graña, ultima hermana que ha sido de dicho Santuario, mi parte usando de su posesion y regalía en su Cavildo a eligido y nombrado por hermano del referido Santuario a Angel Sanchez de Andrade, persona virtuosa y en quien concurren todas las circunstanzias que se requieren para el referido empleo de Hermano hermitaño… siendo esto ansi dicho querellado aora de prosimo… quito a dicho hermano las llaves que se le havian entregado por mis partes, recojiendolas a su poder, privando a dicho Angel Sanchez de que use dicho empleo…”

    Por auto ordinario de fecha 3 de Junio de 1722, se pide la devolución de las llaves al ermitaño, puesto que según la opinión del cofrade y poder “abiente” de la cofradía, Don Luis Antonio de Ron y Losada, todo el conflicto se debía a “las temporalidades” de dicho rector.

    En la información del litigio se determina la misión del oficio, que seguimos a través del interrogatorio para no alargar el contenido; dice textualmente:

    “de como las llabes de la puerta principal de dicho Santuario con las de las Rexas de las Capillas deel, de la sacristia, Camarin de Nuestra Señora, las de la Cassa del hospicio de nobena, con las de los quartos alto y bajo distinados para la bibienda de dicho ermano, deven parar en poder de dicho Anxel Sanchez como tal ermano elexido por mi parte, para que los sacerdotes que ocurrieren a dicho Santuario a celebrar el santo sacrifiçio de la Misa, allen todo lo necesario pronto para celebrar: Y los debotos Romeros dicha Cassa de ospicio abierta donde se puedan recoxer: Como el Camarin para abracar a Nuestra Señora para mayor debocion y Reberençia: Como dicho ermano bibir en los quartos distinados para el: lo terçero de como en poder de el ermano deve el mayordomo que dispide de serlo entregar el aceite para las lanparas y la cera para las missas que dicha cofradia mi parte tiene acadado por sus cabildos deverse entregar a dicho ermano= en cuyo poder deve parar la ropa blanca de dicho Santuario, Bistilos y xoyas de Nuestra Señora, que todo ello se entrega a dicho ermano ermitan por ynbentario por dicha cofradia mi parte sin que el cura en ello tenga ynterbenzion alguna…”.

    Entre otras curiosidades alejadas del propio oficio de ermitaño, se destaca la posibilidad de abrazar a la imagen, una parte muy importante del ritual para los romeros, que desde Francia, Portugal y otras tierras, acudían desde el siglo XVII al Santuario de Nuestra Señora del Camino, encrucijada de caminos jacobitas, milagrosa Virgen de Los Remedios de Betanzos, de la que tantos ciudadanos y peregrinos hemos recibido dones y gracias.