• Desaparición de las sepulturas de San Francisco en el s.XVIII

    15 diciembre 2012 • Blog

    Sepulcro de Fernán Pérez de Andrade - Foto: AmaianosEn el último tercio del siglo XVIII, los franciscanos procedieron a nivelar el solano de la iglesia, con el previo levantamiento de las sepulturas que cubrían la totalidad de la superficie, desde el presbiterio hasta la puerta principal de acceso. Como fuese que se aprovecharon “…de unas lapidas hacer losas para las sepulturas nuevas…”, sin ponerlo en conocimiento de los propietarios, incluso en las instituidas por fundación, algunos afectados de la nobleza los denunciaron ante la Real Audiencia del Reino de Galicia.

    El interrogatorio tendría lugar en Betanzos y casa de auditorio, el 4 de diciembre de 1778. Una de las preguntas formuladas identificaba la primitiva ubicación de los cenotafios de la Casa de Andrade:

    “…Diga si la reforma de dha Iglesia de el expresado convento de San Francisco prencipio por la Capilla maior o presviterio en cuio piso se hallavan y allan a los lados de el evangelio y epistula dos crecidos Panteones de el Exmo Señor Conde de Lemos, sostenido el uno de dos Grandes Jabalias (sic) y el otro de dos Mostruosos animales en las quales lapidas estan gravados los Trofeos, Armas e ynsignias de aquella y lustre (sic) Casa… Dijo que… el uno se halla sobre dos Jabalis segun parece y el otro tambien se halla Levantado…” (Archivo Reino de Galicia. Legajo 20.071-22).

    Información que se vería completada por otro cantero allí presente, que afirmaba que uno se hallaba “… sobre dos puercos crecidos, y el otro sobre la figura de dos animales que parecen perros…” (Ibidem. Folio 257 vº).

    En las respuestas al interrogatorio del cantero Francisco Conles, sin duda contaminadas por la influencia de los frailes menores y a la vez en defensa de su trabajo, declaraba:

    “…y su piso de las lapidas de ella ser crecidas y tener de largo a nuebe y a diez quartas y en ellas varias figuras y fieras ynsignias rediculas e ynpropias a todo lugar sagrado como heran figuras de personas, hormas de zapatos, tijeras, arpeos, sartenes, martillos como de erradores, figuras de la luna de sol, como algunas aun se rreconoze en lo que resta por enlosar de dha Iglesia…” (Ibidem).

    La obra se completaría con las construcción de los tragaluces del crucero, con el fin de proporcionarle luz natural, una vez que el retablo de Ferreiro, instalado en la capilla mayor, ocultaba los ventanales del ábside. En cuánto a las sepulturas, se mantendrían sin modificar las del crucero y naves laterales.