• Compromisos de los cofrades de San Roque en el siglo XVI

    Publicado en Betanzos e a súa Comarca el 01/08/2004. Página 38.

    Contendientes a caballo, con armadura completaEntre los documentos sueltos pertenecientes a diferentes protocolos notariales de nuestro archivo municipal (Caja 6568), se encuentra el folio 158 del escribano de Betanzos Juan Pérez Álvarez, que formaba parte del acta levantada el 11 de mayo de 1581 de la Junta que celebró la cofradía de san Roque en el interior de su capilla, y que nos permite conocer el nivel de compromiso asumido por los nuevos cofrades.

    Este documento da constancia del ingreso en la cofradía de nuestro ascendiente Pedro Pardo de Andrade, hijo de Rodrigo Freire de Andrade y de Elvira Ares de Montenegro, casado con María de Sotomayor y Haro. Acto seguido nos presenta la obligación, en el mismo sentido, realizada por Antonio Pita Varela, casado con Teresa Pérez de Parga, regidor y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición. Ambos registros vienen a decir lo siguiente:

    “En la çiudad de betanços a honce dias del mes de Mayo de mill e quinientos y ochenta e un anos, ante mi scrivano publico e testigos el Ilustre señor Pedro Pardo y Andrade, becino de la dicha çiudad, estando dentro de la capilla del Señor San Roque de la dicha ciudad, dixo que por quanto el Senor Rodrigo Freire de Andrade, vecino e regidor de la dicha ciudad, en su bida y antes que moriese muchos años abia entrado en la cofradia del dicho glorioso Santo y se ofreçiera a dar cierta limosna y colacion y otras cossas para su festividad y Regoçijo con ciertas condiçiones y aditamentos, segund lo avia prometido y firmado de su nonbre, que el como suçesor suyo dende luego se asentava y asento por cofrade en la dicha cofradia en lugar del dicho Rodrigo Freire de Andrade su padre, y prometió y se obligó de dar la limosna dentrada y colaçion y açer la fiesta segund y como el dicho Señor Rodrigo Freire de Andrade estava obligado firmado y lo prometiera quando abia entrado y para lo cunplir otorgó obligación en forma ante mi escribano e testigos, con poder e comisión a las Justicias Seglares de su magestad Renunciación de leis fueros e derecho en contrario y aparejada execucion que se lo agan cunplir como en materia de sententencia pasada en cosa juzgada e renunció la ley general y lo firmó de su nombre, testigos Gomez de Bamonde y Martin Bidal e Sangiao y otros e yo escrivano que doy ffe conosco el otorgante. [Firmado] Pedro Pardo Dandrade [Rúbrica]. Pasó Ante mi. [Firmado] Juan Perez Alvarez [Rúbrica]. En este día mes y año dicho, ante mi escrivano e testigos Antonio Pita Varela, vecino de la dicha ciudad, dixo que se asentava y asentó por cofrade en la dicha cofradía de Senor San Roque y se obligava a salir a la procision, cavalgada e sortija segund y como los mas cofrades de la dicha cofradia hestavan obligados a salir con la pena contenida en el asiento y ordenança çerca dello echa, y para lo cunplir otorgó obligación en forma con poder y comisión a la Justicia y Renunciacion de leys en contrario para que se lo agan cunplir como en materia de sentencia pasada en cosa juzgada e quedo de lo firmar, testigos los dichos”.

    Hemos visto como Pedro Pardo manifiesta su disposición a cumplir con los deseos de su difunto padre, cuyo fallecimiento hubo de producirse en fecha intermedia entre la constitución de la cofradía, 26 de julio de 1579, y la escritura en cuestión. Unos deseos que, por otra parte, habían quedado asentados en las ordenanzas de la cofradía, con clara referencia a la fúndación por el mismo propiciada en 1579, según puede leerse en la duodécima regla:

    “Iten hordenaron e mandaron que atento quel Señor Rodrigo Freire de Andrad en la primera institución desta Santa Cofradia propuso e firmó mantener un juego de sortija el día de la festibidad del Senor Sanrroque y otros muchos cofrades ansimismo firmaron salir ventureros al dicho juego y otras cossas segun se contiene en el asiento que sobre ello se hiço el qual otorgaron y quisieron selelebase a debida execucion ansi los que agora son como los que se obligaren de aqui adelante”. (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 6, folio 130 vº, del notario de Betanzos Juan Pérez Álvarez, año 1579).

    En cuanto al ingreso en la cofradía de Antonio Pita Varela, es curiosa su incorporación a la misma transcurridos dos años de haber íntervenido en la escritura fundacional, si bien esta implicación había sido en calidad de regidor de la ciudad, a la que los cofrades rogaron la confirmación de sus estatutos.

    En el juego de la sortija o de correr la sortija, como también era conocido, los caballeros participantes demostraban su destreza al conseguir ensartar en su lanza o vara una sortija de hierro, de una pulgada de diámetro aproximadamente, encajada en otra pieza metálica de fácil desprendimiento, colgada de una cuerda a más de tres metros de altura, a lomos de sus caballos a la carrera. Sebastián de Cobarruvias en su “Tesoro de la Lengua Castellana” (1610), simplifica su definición al afirmar que se trata de “Un juego de gente militar, que corriendo a cavallo apuntan con la lança a una sortija que esta puesta a cierta distancia de la carrera”. Resulta obvio señalar que el afortunado caballero que lograba encajar la sortija en su lanza, saboreaba el triunfo de la gloria entre los vítores del numeroso público que gozaba de tan celebrado espectáculo, en el marco del Campo de la Feria y su Paseo de la Dehesa.

    El mayordomo de la cofradía tenía la obligación de mantener el juego de la sortija, en el que intervenían tres o cuatro jueces, y al que acudían los caballeros “ventureros” en desfile o “cavalgada”, en semejante disposición que a la “máscara y regocijo de a caballo” que se organizaba la víspera de la festividad del Patrono, siendo identificados mediante “plumas en las gorras o sombreros que truxeren” desde ocho días de antelación del festejo.