• Campanas para Santiago y para Santo Domingo

    Publicado en Betanzos e a súa Comarca el 01/05/2001. Contraportada.

    Torre de Santo Domingo, por Rosina MartínezSe inicia el siglo XVII con estreno de campanas; en el año 1604 se contratan las de la iglesia de Santiago, y en 1608 una para el monasterio de Santo Domingo. En el caso de la iglesia matriz, se aprovechaba el metal de campanas para refundir y obtener dos nuevas, contratadas a Pedro de Rebollal y a Sebastian Ortiz “maestros de açer canpanas”.

    La carta de pago entregada al mayordomo de la iglesia de Santiago, se redactó en la manera siguiente:

    “En la çiudad de Betanços a doze dias del mes de Otubre de mill y seisçientos y quatro años, ante mi escribano publico e testigos paresçieron presentes Pedro de Rebollal e Sebastian Hortiz, maestros de açer canpanas, estantes en la dicha çiudad, dixeron que daran y dieron carta de pago a Antonio Vazquez, pintor mayordomo de la iglesia de Santiago della, doçientos y sesenta y cinco rreales que le avia dado y pagado por raçon de la hechura de dos canpanas que avia hecho para la dicha iglesia, y oy dicho dia le avia entregado y de quince libras de metal, ques que por la hechura de las dichas dos canpanas le abia dado los doçientos e beinte reales y segun el contrato avia pasado delante Pedro Fernandez Carrera escribano rreal y los quarenta y çinco Reales rrestantes por quince libras de metal quel dicho Pedro de Rebolal aria puesto para las dichas canpanas, ques por cada libra tres rreales que vienen a sumar la dicha quantía y hicieron de merma las dichas dos canpanas en se acer de nuevo veinte y cinco libras, las quales se le baxaron del metal que les fue entregado e de la dicha quantia de metal dixeron se daban por non pagos y entregos a su boluntad por rrealmente los aver resçebidos antes de agora y en raçon de las pagas e recibo de presente no paso ante escribano ni testigos… e dello le davan a la dicha iglesia fabrica y al dicho Antonio Vazquez mayordomo y sus sucesores carta de pago y finyquito… y no lo firmó el dicho Pedro de Rebollal por no saver e lo firmó el dicho Sebastian Hortiz a su ruego, estando presentes por testigos Alonso Ares de Guntin Pedro Docampo vecino de Spenuca e Vertolame de Frendes, vecinos y estantes en la dicha ciudad e yo escribano que doi fee que conosco a los otorgantes… [Firmado] Sevastian Ortiz [Rúbrica]. Paso ante mi [Firmado]. Juan Perez Alvares escribano [Rúbrica].” (Archivo Notarial de La Coruña. Protocolo 19 del escribano de Betanzos Juan Perez Alvarez. Año 1604).

    En cuanto al monasterio de Santo Domingo, el encargo se le hace a Lope de Ballesteros “mestre de açer canpanas vecino de la çiudad de Santiago”, con un peso de trescientas libras gallegas “de buena hechura y sonydo… y con sus letras”, garantizada per un año y un día en previsión de cualquier quebranto, y en tal caso con la obligación de volver a fundirla a su costa.

    El documento contractual nos dice lo siguiente:

    “En el monasterio de Santo Domingo extramuros de la çiudad de Betanços y quatro dias del mes de Junio de myll y seiscientos y ocho años, ante mi escribano publico e testigos pareçieron presentes de la una parte el Reberendo padre frai Pedro Fernandez, prior del dicho monasterio, e de la otra Lope de Ballesteros, maestro de açer canpanas vecino de la çiudad de Santiago… e hiçieron entresi el costrato seguieste, la quel dicho Lope de Ballesteros desde oy dicho día toma a su cargo de acer e dar hecha una canpana de buen metal canpanyll de buena hechura y sonydo y el dicho monasterio es que no a de aver fluelera, sino buen metal canpanyll de buen estano fino y cobre la quantidad que fuere necesario, e buena corresponsion y con sus letras, y la a de fundir antes des del dia de Santiago, que son a veinte y do,; para lo qual a de asistir a tienpo de la fundiçion un flaire qual ynbiare el padre prior y la a de traer e dar puesta a su rriesgo o bentura en el dicho monasterio de Santo Domingo el primero de Agoste deste dicho año, sin que sea necesario ynbiarla a buscar so pena de pagar a la tal persona o flaire… y para mas seguridad dello a de dar como dió por sus fiadores a Pedro Fernández calderero y Bartolome da Mella mercader, veçinos de la dicha çiudad, los quales saliendo por sus fiadores y aciendo de obligacion y causa agena suya propia… y si fuere de a metal de otras canpanas, que sea de buen sumido y en todo de contento del dicho monasterio y de peso de treçientas libras gallegas, so pena que los dichos Bertolame da Mella y Pedro Fernandez a su costa, aran y daran hecha una canpana de la misma calidad de suso referida para el dicho monasterio de llano e depositoriamente, y el dicho padre prior le a de dar al dicho Lope de Ballesteros por la dicha canapana myl e quatroçientos rreales pagos los quatroçientos en todo el presente mes de Junio y lo mas rrestante el dia quel dicho Lope do Ballesteros truxere hecha la dicha canpana sin rrecusación alguna, y no la trayendo quel y los dichos sus fiadores pagarán la dicha canpana a maestro que la aga y la dan entregada al dicho monasterio en todo el mes de Agosto… y si la dicha canpana llebare más libras de las dichas treçientas libras, quel dicho padre prior le pagará por cada libra a quatro rreales y tres quartillos, y es condicion quel dicho Lope de Balesteros a de acer obligacion como dende se obliga de que la dicha canpana que ansi truxere al dicho monasterio será buena y tal que si por qualquier falta que obiere en ella de quebrare o rompiere dentro de un ano e un día que la entregare, que la bolberá acer y fundir a su costa y darla hecha y entregada al dicho monasterio siendo declarado por oficiales que entiendan el dicho oficio y para lo ansi mejor cumplir e pagar y aber por firme… obligó los bienes propios e rrentas del dicho monasterio… y el dicho Lope de Balesteros su persona e bienes muebles y raices abidos e por aver de lo cumplir como dicho es… y lo firmaron y por los fiadores lo firmó un testigo, estando presentes por testigos Antonio de Sabiñan, hijo de Pedro de Sabiñan capatero e Juan Lopes, hijo de Juan de San Bieito e Juan de Seoane estantes en el dicho monasterio e yo escribano que doy fe conosco a los otorgantes. [Firmado] Fray Pedro Fernández, Lope de Ballesteros [Rúbricas]. Como testigo [Firmado]. Juan Lopez [Rúbrica]. Pasó ante mí [Firmado]. Juan Perez Alvarez [Rúbrica].” (Ibidem. Protocolo 22. Año 1608).

    La curiosidad de los documentos, sin menoscabo del interés que presumen a nivel local, nos presenta el símbolo del predicador por excelencia, en contraposición con el clérigo sin ciencia, considerado como campana sin badajo, elemento este último fundamental para la percusión del instrumento, en progresiva sustitución por sistemas eléctricos, tan cómodos como anodinos; una liberalidad de afloradas carencias, que día a día ilumina al pueblo según gana en cultura.