El desastroso fin de la unidad ibérica, con la guerra de la independencia de Portugal,
supuso para el Reino de Galicia un auténtico desastre, en razón al excesivo aporte de
levas y a la repercusión económica de su mantenimiento, a lo que habría que añadir la
merma de la capacidad productiva, por ausencia de las manos más fuertes y jóvenes.
Durante esta Guerra (1640-1668), el estado de ánimo de la población se resintió de
patriotismo, hasta el punto de negarse muchas jurisdicciones a contribuir en algunas de
las reclutas. Sin embargo, hay que destacar el incondicional apoyo prestado por la
nobleza, que puso todos los medios a su alcance para defender la "Raia" fronteriza. En
este sentido, es muy elocuente una Prueba de nuestro antepasado el Capitán D. Andrés
Romero de Caamaño:
"que lo ha sido de a cavallo en el rebelion del franzes en la Invasion que
pretendio hazer a dicha ciudad (La Coruña) y en la Raia y Revelion de Portugal con su
conpañia, gastando mucha parte de su hazienda en servicio de Su Majestad segun consta de
las zertificaciones que tengo..."
En el mes de Octubre del año 1663, las ansias de tomar parte en la contienda se
sienten en la Justicia y Regimiento de la ciudad de Betanzos, algunos de cuyos
Capitulares temen sentar un precedente aleatorio; no cabe duda que su posición en el
sillón de gobierno era más cómoda y segura que una silla de montar en la campaña. Ante
el requerimiento exponen:
"En este ayuntamiento dicho señor Antonio martinez de billoças y señor Don Matias
de Quiroga, an dado quenta a la ciudad como el señor Don Pedro Piñeiro do bilar, Cabo de
sus distrito, les conpelia a que fuessen a la Campaña, por sseren conpreendidos en la
lista de los ydalgos que su Excelencia le abia rremitido, suplicaron a la çiudad se
sirbiese, en atencion a que se allan Capitulares suyos, acer escrito con su Excelencia a
que no partan por el mal simill que queda para lo adelante, y en el interin su Excelencia
lo declara pedir a dicho señor Don pedro piñeyro suspenda el acer con ellos diligencia.
Que bisto cor la ciudad suplico al ssenor Don Pedro se sirbiesse suspender dichas
diligencias; que se dara quenta a su Excelencia por Correo para que lo tenga por Bien,
para lo qual se escriba Carta a su Excelencia con la rrespuesta de los Cabos, para lo
qual se despache libranca de beinte y quatro reales sobre los propios desta ciudad. Que
bisto por dicho ssenor Don Pedro pineyro, dixo que el dessea serbir a la ciudad como es
Justo, pero que en este casso no es dueno de poderlo azer, por sser orden expressa de
su Excelencia, y benir nombrados en la lista que se le a rremitido de su mano los dos
ssenores diputados que ssenala, que solo podra escusar el conpelo como de los demas en
quanto que Bayan por fuerza y obligados, que ssolo ara las diligencias y noteficaçiones
que sse rrequieren en el interin que su Excelencia se sirba disponer otra cossa, pues se
lescribe la ciudad en esta racon y se despacha libranza de treinta reales para los
Correos que an de llebar a los Cabos desta Probincia sobre los propios desta ciudad y asi
lo acordaron y firmaron y ansimesmo bolbieron a nombrar al señor Don alonsso de aguiar
para que asista a despachar dichas milicias. [Firmado] Domingo Calviño Montenegro,
Antonio Martinez, Matias Alonso de Quiroga y Ulloa, Don Baltasar Pardo de Castro,
Mathias de Quiroga y Aguiar, Antonio Maseda [Rúbricas]. Ante mi. [Firmado]
Domingo de Amenedo [Rúbrica]".
Como suele suceder, a las campañas van los patriotas, los valientes y las levas, y son
los componentes de estas últimas los que generalmente reciben el peor pago.

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