No deja de sorprendernos la optimización que se registra en el aprovechamiento de los
recursos naturales en el Antiguo Régimen, por lo que al conjunto de artículos que
dedicamos a cantar las excelencias del río Mendo y de su entorno, añadimos en esta
ocasión la novedosa utilización de sus corrientes para la conducción de madera.
El 10 de Setiembre de 1610, el padre fray Sebastián Estévez, "prior de la granja de
las Cascas", solicita el levantamiento de un acta ante el escribano de Betanzos Don
Alonso López Ballo (Protocolo 95, folio 92 del Archivo Histórico Notarial), para
reclamar a Juan García de Viílozás el arreglo de la presa construída para derivar las
aguas hacia los molinos de Acea, propiedad del monasterio das Donas o de Las Cascas,
dañada durante la conducción de madera por el cauce fluvial, y que fue redactada en los
siguientes términos:
"Escrivano que estais presente dadme por fé y testimonio, de suerte que haga fé
en juizio y fuera del, como el padre fr Sebastian Steves prior de la granja de las Cascas,
desta protesta y requerimiento que tomo contra Juan García de Villouças en que digo que
bien sabe como quedó comigo, al tiempo que bajava la madera por el río de las Cascas,
que a su costa adereçaría la presa de los molinos del Açea y paguaría todos los daños
que por causa de aver traido la dicha madera por el río se me causasen, por ende le pido
y requiero las veçes que de derecho sean necesarios que luego antes que el río cresca
adereze la dicha presa, porque quedó con los golpes de la dicha madera mui mal tratada y
sentida y mui dispuesta a que el río la lleve con mucha façilidad, con protestaçión que
hago de que si no lo hiciere de cobrar del y de sus bienes, por la mejor manera que
pudiere por el daño que constare aver recebido en los dichos molinos y presa y si el río
la llevare o maltratare cobrar del por lo que costare bolverla a poner en su perfeción y
de cono así se lo pido y requiero...".
Con la misma fecha el escribano notifica el contenido del requerimiento al maderero,
quien:
"dixo que él no sabía el daño que la dicha pressa ubiesse hecho con la dicha
madera que abía traído por el rrío, que si lo ubiera hecho lo tubiera ya rremediado... y
que el pondría otro [requerimiento] aviendo hecho algún daño hestava presto de lo
rremediar... [Firmado] Juan García de Villozás [Rúbrica]. Pasó ante mí
[Firmado]. Alonso López Ballo [Rúbrica]".
Vemos cono la presión ejercida por el padre prior consigue ablandar la tozudez de
Juan García de Villozás, cuya respuesta se ajusta a los cánones de nuestra retranca más
tradicional, mediante el solapado reconocimiento de culpabilidad.
La explotación de los recursos de nuestros ríos mantuvo casi que inalterable el
ecosistema, incluso en las ramificaciones molineras integradas en el paisaje, con la
respetuosa actuación de los ribereños siempre atentos ante cualquier alteración del
entorno y de todo aquello que afectara a tan inmediato medio de vida. La proliferación
de proyectos hidráulicos en nuestros ríos, sobre todo para la construcción de
minicentrales eléctricas como las que sufre el Mandeo, vienen a modificar el ecosistema
mantenido desde tiempo inmemorial, y el prometido impacto ambiental tendrá mayores
consecuencias que el deterioro de una presa por la conducción de madera.

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