"Las muchachas de este pueblo ya no se pueden casar
porque el rey llama a los mozos al servicio militar"
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Hemos visto como los soldados de leva eran concentrados y retenidos en las Reales Casas
Consistoriales, para partir hacia la frontera bajo las órdenes del alférez de su compañía.
En cuanto a los infantes de pila se refiere, eran conducidos por un "tropista" y sus
ayudantes, quienes percibían por este cometido un tanto por cabeza, según se contempla
en un contrato suscrito ante el mismo escribano anterior, en Betanzos el 2 de Septiembre
de 1660, en el que puede leerse:
"de la una parte Pedro de Mouricio, sastre, como principal y Juan douteiro,
cerrajero, y Juan Pineiro y Francisco Gomez degonte ansirnismo sastre, todos bezinos de
dicha ciudad, todos como sus fiadores y todos... dijeron que por quanto su merced el
Regidor don Pedro Pineiro do Bilar, Cavo diputado de los ynfantes de pila de dicha
ciudad, su jurisdiccion y provincia, les abia entregado aora de pressente treinta
ynfantes de dicha provincia esposados; socorridos y con sus espadas, de cuya entrega y
recivo yo escribano doy fe, para que los llebasen a la frontera de Portugal para cubrir
las pracas della en defensa deste Reyno y por cada uno dellos avía rescivido el dicho
Pedro de Mouricio a racon de trece Reales por racon de su trabajo de yda, buelta y
estado, por tanto se obligaban... so pena que si dejasen uyr o ausentar alguno dellos
pagaran por cada uno cien Ducados, para por ellos acer y llebantar otro soldado que sirba
en lugar del que uyere...".
El desconsuelo de la familia ante la marcha del ser querido, la tristeza que embargaba
a su entorno más íntimo, prometedor de ilusines futuras para la formación de un nuevo
hogar, y la privación de brazos tan necesarios para la labranza, se recrudecían con las
fianzas que los padres debían de aportar para garantizar el buen servicio a prestar por
sus hijos y evitar cualquier amago de huida o deserción; toda una incertidumbre para el
porvenir. En este sentido se comprometen los labradores Sebastián do Castro y Andrés Pas
do Castelo, vecinos de la feligresía de San Pedro de Burís, jurisdicción de Monfero,
padres respectivos de Pedro Díaz do Castro y de Blas Paz, en Betanzos el 25 de Junio de
1660, ante el escribano Domingo Amenedo:
"dijeron que por quanto los dichos sus hijos estaban nombrados por los bezinos de
dicha feligresía de Buris para ir serbir a Su Magestad que dios (sic) En la frontera de
Portugal por soldados infantes de pila y para que en el biaje de la tropa que al pesente
sestá formando...que a de salir manana veinteseis deste, en que ba por tropista Juan de
Barros de Traba, con orden de Su merced el lizenziado Domingo Calbino Montenegro y
Noguerol, Cabo diputado nonbrado por dicha ciudad para dichos ynfantes de pila della su
jurisdicion y probincia, los dichos sus yjos no agan fuga en dicho biaje ni tanpoco lo
agan en la presente canpana deste berano... se obligaban y obligaron en forma con las
dichas sus personas y bienes de que los dichos ijos yran en dicha tropa... sin acer
asusencia ninguna lo mismo asistiran esta presente Campana deste berano en dicho Exercito
so pena que si la ycieren o tentaren acer ellos pagaran todos los danos... en las que
fueren condenados... sin que por razon dello puedan replicar...".
No todas las jurisdicciones disponían de vecinos con los requisitos contemplados en el
reclutamiento, de manera que tenían que recurrir al contrato de mercenarios , como el
efectuado el 2 de Abril de 1667 y que se redactó como sigue:
"En el Barrio del Canpo de la feria feligresía de San Martín de Brabío,
hestramuros de la ciudad de Vetancos... Presentes Pedro de Seoane, labrador y mayordomo
de la feligresía de ssan Bisenso de Bigo y Pedro Martinez el moço y Juan de Ponte,
labradores... dijeron que por si y los mas bezinos... por los que se obligan... de la
una y de Mingos do Prado labrador bezino de la dicha feligresía... que estaban
consertados... en que el dicho Domingo de Prado a de serbir de soldado ynfantte por la
dicha feligresía... en la frontera de Portugal durante un ano que a de comensar a
correr... desde oy día... el qual a de marchar en la primera tropa que despachare el
muestre de Canpo Don Gabriel Goncales que asiste en esta ciudad, el qual a de ir en ella
y asistir en la conpanía y tercio que le fuese senalada... le an de dar y pagar al dicho
Domingo de Prado por serbir dicho ano treinta y tres ducados, los beinte y un ducados y
medio aora... restantes... para primero de dizienbre que biene... y la otra mitad para
P(roto) que biene del ano entrante... y demás a más le an de dar todo el Bestido
necesario de casaca, calson, rropilla, xubón, pechina, medias, çapatos, camisas,
sonbrero... presentes por testigos Pedro Barba Figueroa y domingos de ssantos, espadero,
y alonso de gandara, herrador, bezinos de la dicha ciudad y barrio, e yo escribano doy
fe... [Firmado] Antonio Sanjurjo Montenegro [Rúbrica]."
El abandono secular mostrado por La Corte hacia los problemas del Reino de Galicia,
generó en nuestro espíritu la búsqueda de soluciones de propia factura y la necesidad de
agudizar el ingenio, todo ello con serena paciencia y otra tanta templanza, únicamente
rotas cuando su integridad territorial y el amparo de su pueblo se encontraban en
peligro, momentos que la ciudad de betanzos y su jurisdicción siempre superaron con
airoso patriotismo.

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