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Periódico "Betanzos e a súa comarca". Febrero 2001. Contraportada | |
La ambición desmedida del privadado Don Francisco de Sandoval y Rojas, marqués de Denia, motivó la degradación del cuerpo de funcionarios, de eficacia probada en tiempos de Felipe II, hasta el punto de provocar la relajación de La Corte, en la que todo era factible de transacción. El mantenimiento del poder en la órbita municipal, de extensas atribuciones en esta época, en el que predominaban estrechas oligarquías, fomentaba actuaciones de conveniencia y de dudosa ética, destinadas a garantizar la permanencia en los cargos públicos o a la obtención de ventajosas prebendas, de contrapartida alimentante, cuyo control se prometía apetitoso. Con el objeto de mantener vivos los contactos en La Corte, el Corregidor de la ciudad de Betanzos envía a la villa de Valladolid un obsequio, consistente en noventa y dos kilogramos de escabeche, con destino al Secretario de El Rey y de un Oidor del Consejo de Indias, dos destacados personajes, perteneoientes a la maquinaria gubernamental, cercanos a su nombramiento. El documento de contrato para el transporte, se redactó de la manera siguiente:
(Archivo Histórico del Ilustre Colegio Notarial de La Coruña. Protocolo 18, folio 160, año 1602, del Notario de Betanzos Juan Perez Alvarez). La carestía de los portes, nada menos que ocho ducados, se justifica ante las dificultades existentes en las comunicaciones, de montuoso relieve, y precariedad acentuada por la estación:
No dudamos de la buena acogida dispensada al escabeche de Betanzos. Un producto muy apreciado en las despensas palaciegas, para cubrir los "días de pescado", en la rigurosa dieta de abstinencia cuaresmal, y manjar que los cocineros preparaban en buenas orzas y servían en escudillas, para degustación o gula de los comensales, cuyos delicados paladares se verían excitados ante tamaña exquisitez mariñana. |